20 años de ‘Matrix’: repasemos la película que lo cambió todo

Cada cierto tiempo se estrena una película que supone una auténtica revolución por uno o varios factores, y en el caso de «Matrix» fueron muchos y de ahí que fuese un taquillazo en su momento y que siga siendo reivindicada con los años.

Mucho antes de la moda de la física cuántica y aquello de que vivimos en una realidad virtual, los hermanos Wachowski (hoy hermanas Wachowski) dieron vida a una película que lo tenía todo: un gran casting, una dirección novedosa que bebía de nuevas fuentes, carga filosófica, una ambientación inmejorable e intentaba dar ciertas respuestas a preguntas que el ser humano se había hecho desde tiempos inmemoriales.

Acción y respuestas sobre la vida: ¿la película que lo tenía todo?

La película (ya que hablamos sólo de la primera de la trilogía) nos cuenta cómo en un futuro cercano, casi todas las personas han sido esclavizadas por la tecnología, que mantiene en suspensión y en una realidad virtual a los humanos, que «viven» sus vidas de modo monótono y previsible.

Los pocos que son libres (porque han sido previamente liberados) viven en una zona llamada Zion y se desplazan en naves por el subsuelo y entran en la Matrix (la realidad virtual) para liberar a nuevas personas. Esa es la historia -muy a grandes rasgos- de «Matrix», que ya no consideramos como spoiler porque la mayoría de la población ya la ha visto o ha oído la historia una y otra vez.

Pero el éxito de «Matrix» no sólo se trata del qué sino también del cómo.

Los Wachowski -cuyas influencias culturales eran muchas y variadas- fueron capaces de tomar de aquí y de allá para crear un universo propio y unas escenas de acción que han sido imitadas hasta la saciedad, aunque sin ese virtuosismo y ese pulso tras la cámara.

El mito de la caverna de Platón, la filosofía cartesiana, la física cuántica, William Gibson o Isaac Asimov se mezclan con influencias del anime, el manga, las artes marciales, la ciencia ficción más clásica y un larguísimo etcétera en una cinta que ha aguantado el paso del tiempo de manera sobresaliente, tanto como para reestrenarse en cines de todo el mundo.

Numerosas influencias para una película que fue un antes y un después

Este mes de julio tiene lugar el reestreno de este clásico moderno que cumple nada más y nada menos que veinte años, y que supuso un momento bisagra no solo para el cine de acción y ciencia ficción, sino para lo que llamaríamos hoy en día «cine noventero».

Pocas películas están llamadas a cambiar paradigmas dentro de la industria, y es difícil encontrar hoy por hoy gente que cuestione que «Matrix tocó techo» en el género y llevó a directores y guionistas a replantearse el enfoque de futuras obras para evitar comparaciones con las que más que probablemente saldrían perdiendo.

Este efecto, a nuestro parecer, también se ve amplificado por la propia impresión de la película en el público. El mejor ejemplo lo encontramos hoy en día en otra saga protagonizada por el mismísimo Keanu Reeves, que parece renacer cada ciertos años para golpear el mundo con otra obra de culto, y es que «John Wick» (2014) ha cambiado ciertamente nuestra visión de las escenas de acción, volviéndonos más exigentes y no conformándonos con cualquier cosa que nos ofrezcan.

«Matrix» puso de moda el «tiempo bala» pese a no ser inventores de la técnica (véase «Like a Rolling Stone» o «Freak on a Leash») pero consiguieron perfeccionarla de tal manera que llega a ser uno los identificatívos de la película.

El maestro coreógrafo Yuen Woo-ping fue contratado para encargarse de las escenas de lucha, haciendo que la película se transformase, dentro de Hollywood, en un estandarte del buen hacer a la hora de rodar estas escenas.

El exquisito gusto con el que los Wachowski tratan las artes marciales es sin duda otro de los pilares en esta obra, y algo que el público más profano del cine tradicional de este género aprendió a valorar inmediatamente.

Matrix aunaba todos los ingredientes necesarios para poder dar rienda suelta a la imaginación y reunir la acción noventera más exagerada con estas artes marciales bajo el paraguas de un guión que reunía elementos que pocas veces habíamos visto chocar en la misma obra.

Nunca tendremos «Matrix» suficiente

Lo que supuso «Matrix» para una generación es difícil de explicar hoy en día a toda una legión de millennials que ya lo han visto todo o casi todo.

Es fácil remontarse a épocas anteriores y aclamar que estas ideas ya se habían puesto sobre la mesa en diversas obras del género, tanto a nivel literario como cinematográfico, pero lo que atañe a una revolución no son solamente las ideas o conceptos lanzados al aire o exhibidos tímidamente, hace falta la conjugación de ellos y la ejecución de un proyecto que asume grandes riesgos y posibles pérdidas.

Los Wachowski lanzaron un órdago a Hollywood en ese momento, se arriesgaron a perderlo todo y pusieron un esfuerzo de tiempo y recursos inimaginable en ese momento para dar a luz la obra que querían.

Y vaya si lo consiguieron. «Matrix» está clavada en el recuerdo de todos los que entramos en esa sala de cine sin saber realmente lo que nos íbamos a encontrar, y salimos palpando el aire preguntándonos si esa fantasía no tendría un encaje en nuestras aburridas vidas, ya que, cual Neo, ansiábamos ser rescatados por Morfeo y estirar la mano sin vacilar para tomar aquella mística y mítica pastilla roja.


Artículo co-escrito por JD Romero & Leo Galleguillos


Cuando salgas del flipe de «Matrix», puedes volver a la realidad viendo nuestra entrevista a Neo Pistea en TheMedizineTV.

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