«After Porn Ends»: ¿qué hacer cuando se acaba el porno?

Desde que el porno se estableciera como negocio global allá por los años setenta (y, para los interesados, recomendamos la serie «The Deuce» de David Simon), las estrellas del negocio han suscitado curiosidad, interés y mucho mucho morbo. Y es que aunque con Internet el actor o actriz de cine para adultos ha subido uno (o mil) escalones más en el terreno de la fama, nos seguimos preguntando cómo son esas personas en su vida real y en su día a día cuando se tiene un trabajo tan particular, reconocible y polémico para una parte de la sociedad.

Pues bien, la serie de documentales «After Porn Ends» explora la vida de estos actores y actrices tras su retiro de un trabajo tan peculiar, e intenta bucear en otras cuestiones como la reacción de los familiares cuando uno se ha buscado la vida de éste modo y cómo de fácil o difícil es hacer vida relativamente normal tras el sexo como vía laboral.

Y no lo hace profundizando en segundones, las producciones (ya van tres entregas) entrevistan en profundidad a nombres propios de la talla de Asia Carrera, Amber Lynn, Raylene, Tera Patrick, Darren James, Ginger Lynn, Janine Lindemulder, Chasey Lain, Randy West, Shelley Luben, Lisa Ann o Richard Pacheco, entre muchos otros. Un plantel con mucho del mejor talento femenino y masculino para entrar en las dificultades que entraña haberse dedicado a un trabajo admirado por muchos, pero reconocido públicamente por pocos.

La serie de documentales se interesa además por cómo estas personas acabaron en el mundo del cine para adultos, en su interés por entrar en las diferentes necesidades que les llevaron a la profesión.

Y, lejos de la superficialidad con que solemos tratar este tipo de producto, el director es capaz de realizar entrevistas absolutamente respetables en que muchos de los protagonistas (y como saben, hablamos de nombres muy fuertes de la industria) acaban abriendo su corazón y soltando alguna lágrima. Ya sea por las razones que les llevaron a una industria tan peculiar o por el estigma (que por mucho que creamos o no, existe en la sociedad) que significa haberse dedicado a la pornografía.

Un acercamiento sin precedentes a una industria estigmatizada

Y es que una de las virtudes de la serie de documentales es cierta profundidad en las entrevistas que se alejan (y vaya si sorprende) al producto de lo que quizás uno esperaba. Se navega en los vacíos existenciales, en los excesos, en el dinero fácil, en la enfermedad, aunque también en los matrimonios que se han formado dentro del negocio y en los hijos y otros aspectos mucho más cotidianos que los acercan al hombre/mujer de a pie.

Es por ello que la película (cualquiera de las tres partes) consigue su cometido resolviendo todas las posibles dudas que hemos podido tener sobre la vida cotidiana (que puede incluir coger un avión por la mañana a Los Ángeles, rodar una escena y volver por la noche a dar la cena a los niños), sobre cómo se desenvuelven las personas con el trabajo más llamativo del mundo y qué hacer tras su alejamiento de la profesión.

Las tres partes de «After Porn Ends» ofrecen testimonios lo suficientemente interesantes como para ser vistos. Desde las personas que cambiaron el negocio en los setenta haciéndolo mucho más accesible, a las estrellas de la era de Internet, que son reconocidas por la calle y cuyo status es casi como el de un cantante o actor de cine tradicional.

Con el acercamiento a todo el espectro de la industria nos podemos hacer una idea mucho más rica y completa y de ahí la virtud de la saga de filmes. Tres documentales valientes, llamativos y bien trabajados (incluyen el trabajo de una socióloga) para desentrañar un poco más de un negocio gigante desde la cinta de cassette a la era PornHub.


Seguro que te interesa también la entrevista que le hicimos hace nada a Juan Ziena, el CEO de Fleshlight. Si quieres saber más sobre la industria del porno, este es tu artículo.

1 1568808095 1519776000
Compartir
Tweet
Comentarios
← Siguiente Nintendo lanza el mando de la SNES compatible con Nintendo Switch
Anterior → Def Jam Recordings, KITH y Rick Rubin se unen en una nueva colección