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Hablemos de aquella obra maestra llamada «Alien: el octavo pasajero»

Aunque puede que el nombre «Alien» se haya desvirtuado por las secuelas, crossovers y el excesivo merchandising, lo cierto es que las dos primeras cintas de la saga son absolutas obras maestras del séptimo arte. El film (inspirado en otros como «Forbidden Planet» o «Terror en el espacio»), supera sin duda a las películas que homenajea, tanto es así que casi las ha acabado tapando.

Y el mérito (si nos centramos en la primera) es compartido entre muchos. Está escrita por Dan O’Bannon y Ronald Shushet, pero solo el éxito de «Star Wars» un año antes pudo motivar dar luz verde a los productores, ya que se trataba de un proyecto complejo, arriesgado y revolucionario en concepto y ejecución.

Digamos que se suponía que en aquella época (finales de los setenta) la ciencia ficción no daba dinero.

Un equipo inmejorable: la razón del éxito de «Alien»

El libreto era bueno, pero debemos sumarle el talento en la dirección de Ridley Scott, los espectáculares, terroríficos (y fálicos) diseños de H.R. Giger, la inolvidable música de Jerry Goldsmith y un casting fantástico, liderado por Sigourney Weaver en su mítico papel. Las estrellas se alinearon en un equipo que no es que fuese bueno, que lo era, sino que significaba justo lo que la cinta necesitaba en cada punto.

El argumento es por todos conocido: en el año 2122 la nave comercial Nostromo recibe una señal de origen desconocido en su camino a la tierra. Pero, como dictan las normas, deben ir a investigar dicha señal por si se trata de algún humano en apuros, con que eso hacen.

Cuando llegan al punto y entran en el lugar, nada volverá a ser como antes. Llamativo contar la historia de «Alien: el octavo pasajero» sin soltar spoilers, ya que se supone que la ha visto todo el mundo. Pero nosotros también debemos seguir las normas.

Lo interesante e importante de «Alien» no es lo que cuenta (que funciona a la perfección, no nos engañemos), sino cómo lo cuenta. El no enseñar el alien entero en casi todo el metraje, el terrorífico y sexual diseño de producción, la oscuridad y suciedad de cada pasillo… Si «Star Wars» tenía en esa impresión de futuro usado una de sus mejores bazas, «Alien» iba trescientos pasos más allá.

Lo importante no es solo lo que cuenta, sino como lo cuenta

Y es que a pesar de todo, «Alien» es una cinta de terror. La nave, el futuro, la tecnología (aunque más bien todos parecen camioneros) es solo un contexto para contar una historia de miedo, un contexto magnífico, pero es el envoltorio para asustarnos de un modo físico y sobre todo psicológico.

«Alien: el octavo pasajero» es un film para ver cada año y descubrir cada vez nuevos detalles y méritos.

Una cinta que puede entrar en el listado de mejores películas de ciencia ficción de todos los tiempos, de mejores filmes de terror y, cómo no, en categorías generales. ¿No son razones suficientes para volver a verla?


Puedes encontrar aquí todas nuestras recomendaciones sobre series y películas.

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