«Avengers: Endgame», el perfecto colofón al plan más ambicioso de Marvel

Artículo co-escrito por JD Romero y Leo Galleguillos


Cuando hace una década Disney compraba Marvel por más de cuatro mil millones de dólares, muchos fans estaban preocupados por una posible infantilización de los cómics y películas de la «Casa de las ideas» para adaptarlos a la guía de estilo mucho más accesible de la empresa de Mickey y Donald. Por suerte, no fue así.

El gigante Disney (también dueño de Pixar, Star Wars y Fox) respetaba el criterio de los autores de la división de cómics y establecía el plan cinematográfico más ambicioso de todos los tiempos para Marvel.

El plan era sencillo y a la vez tremendamente complicado: hacer una película presentando a cada personaje para luego rematarlo con un film grupal como Avengers. Y luego, repetir esa tarea tres veces más hasta culminar en un macroevento llamado ‘Endgame’, en que se resolverían la trama principal y todas las pequeñas que se habían abierto a lo largo de todas las películas anteriores.

La genialidad detrás de ‘Endgame’

Algo que sobre el papel puede sonar simple es sobre la práctica un puzzle de personajes, personalidades, interrelaciones e historias de todo tamaño e índole que en ‘Endgame’ (aunque también en ‘Infinity War’ y en menor medida en ‘La era de Ultrón’ y en ‘Los Vengadores’) se debían cerrar con precisión quirúrgica por respeto a los millones de fans de todo el mundo, por respeto a la propia mega saga que finiquita y porque al fin y al cabo se trata de uno de los negocios del siglo.

Y los encargados de llevar titánica misión a buen recaudo son los hermanos Anthony y Joe Russo.

Dos tipos que venían de la comedía y de producciones menores, a los que se dio la oportunidad Marvelita en ‘Capitán América: el soldado de invierno’ -en la que demostraron ser absolutamente solventes-, y a los que se les volvió a dar oportunidad en ‘Civil War’ y en ‘Infinity War’, casi nada.

Dos hermanos con los que pasamos de «¿Qué ha hecho Marvel dándole a estos dos tipos la dirección de una película?» a «De cuantas más se encarguen, mejor». Cosas de la vida.

Todo un entramado de historias paralelas pero conectadas

Pero el tiempo pasa, y toda esta macrohistoria que se ha ido cimentando durante una década (y que comenzó con ‘Iron-Man’) debe llegar a su fin, lo que nos da sentimientos encontrados y sensaciones agridulces.

Por un lado, llevamos esperando esto mucho tiempo pero tampoco sabemos qué viene después. Al fin y al cabo, el plan de Disney con el universo cinematográfico rentable nos ha dado una de las mayores experiencias en la historia del cine comercial en modo y forma y ahora llega al fin de una etapa.

Los minutos previos a la película son sin duda los más agónicos para un fan que lleva diez años conviviendo con estos personajes (y toda una vida sobre el papel en el cómic).

Saber que se acerca el final de un gran ciclo mezcla el ansia con las ganas de que esto nunca termine. Y en esto parece que han pensado los hermanos Russo, ya que han intentado ofrecernos el mayor espectáculo con la mayor cohesión posible durante tres horas nada más y nada menos, y sabe Odin que podrían haber sido más sin que nadie se quejara, al menos visto el resultado.

Múltiples son los géneros que ha tocado esta saga, y múltiples son los géneros y estilos que atraviesa esta última obra, desde el drama consecuencia directa de los eventos de «Vengadores: Infinity War», hasta la epopeya comiquera en la que se torna la película en su tercer acto.

El final de una era y mezcla de emociones

Los hermanos Russo no solo han conseguido atravesar este bosque de dificultades de forma brillante, sino que consiguen mantener nuestra incertidumbre por el camino con la sorpresa al acecho y la sensación de estar viviendo algo nuevo, de ir más allá.

También de estar contemplando aspectos de la Saga del Infinito que no imaginábamos que pudieran estar ahí, pero que no hacen más que completar, enriquecer y apuntalar cada una de las piezas de este gran cuadro. Puede que todo sea excesivo, pero tampoco cabía otra forma de terminar de montar el rompecabezas más ambicioso de la historia del cine.

«Vengadores: Endgame» demuestra sin ninguna duda que sus guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely –que ya nos habían dado muestras de su talento en otras obras de Marvel– conocen mejor que nadie a sus personajes.

Y es que estamos ante la película que nos ofrece lo mejor de ellos, desde situaciones intimistas hasta interacciones tanto dramáticas como cómicas, destacando particularmente algunas de las transiciones entre ambas que llegan a darse.

Todos los actores –y creo que sin excepción– muestran su mejor faceta dentro de las dificultades interpretativas que requiere una historia de aventuras cargada de giros emocionales. La estructura de la película se sale de nuevo del cine convencional para volver a acercarse al cómic, como ya lo hiciera su predecesora.

Engame: una pieza de coleccionista

Estamos ante una historia que podríamos lucir en nuestra estantería separada en 3 tomos totalmente distinguibles.

No estamos hablando de los clásicos 3 actos, sino que cada parte nace y termina distinguiéndose entre si a través de un elemento fundamental a modo de bisagra. Cada parte selecciona su tono y gestiona la comedia (intrínseca al estilo Marvel) de formas distintas funcionando en cada caso de forma precisa y con buen gusto.

Sobra decir que, a pesar de los tintes dramáticos y emocionales que acompañan a esta historia, resulta ser una película increíblemente divertida, recordando inevitablemente a la simpatía y desparpajo mostradas en la primera Los Vengadores (2012).

Resulta increíble y plausible cómo esta mezcla de estilos en una película puede llegar a funcionar, pero de alguna manera los hermanos Russo lo han conseguido.

«Avengers: Endgame» es un colofón perfecto y un auténtico regalo para los fans y además funciona objetivamente a nivel cinematográfico.

Los hechos que presenciamos en esta película son tan inesperados como deseados y solo un buen conocedor y auténtico seguidores del noveno arte y particularmente del «pijameo» (como se suele llamar a los lectores más puristas del cómic de súper héroes) puro y duro podría ser capaz de estar tan en contacto con los espectadores.

Un «must-watch» para fans -y no fans- de Marvel

Estamos ante una obra cuidada hasta el más mínimo detalle. Disney ha sabido confiar en Kevin Feige y darle tiempo y recursos para que complete su obra, y vaya si lo ha hecho.

Poco importa a estas alturas cuáles de estas piezas te gustan más o menos, porque todas importan, todas aportan algo, y todas enriquecen estos personajes.

La obra cinematográfica de Marvel parece ahora mismo el avatar de una ensoñación del mismísimo Stan Lee (RIP) que hemos compartido toda una legión de fans. Algunos llevamos aquí desde aquel primer «Yo soy Iron Man», otros se han unido por el camino.

Pero parte del viaje es el final, y solo podemos dar las gracias a Marvel por estos once años de aventuras, palomitas, debates, teorías y momentos inolvidables que han conseguido arrancar ovaciones en una sala de cine como no ha sido capaz ninguna otra película (o saga de películas) en la historia del séptimo arte.

Guste o no, hemos vivido historia del cine y a muchos nos han vuelto a devolver a esa magia de la infancia. ¡Excelsior!


Otra película que deberías ver, aunque esta se estrenó hace años, es ‘Clockers’. Te contamos aquí por qué.

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