«Baby Boy», esa genial película de John Singleton de la que ya no te acuerdas

Con gran dolor, hace un par de semanas nos despedíamos de John Singleton (uno de los mejores narradores de historias del ghetto, con permiso de Spike Lee), que perdía la vida tras ser ingresado con un infarto cerebral. Esta noticia nada positiva me recordaba la carrera del cineasta y cómo uno de sus mejores largometrajes casi ha quedado en el olvido.

Singleton comenzaba su carrera por la puerta grande con «Los chicos del barrio» (con la que se convirtió en el primer director negro en ser nominado a un Oscar) y con «Semillas de rencor», una pequeña obra maestra sobre racismo en la universidad con un elenco fantástico.

En las siguientes etapas de su carrera, el director se movió entre seguir esa línea concienciada sobre los barrios pobres y el racismo y aceptar cheques para cine mucho más comercial. Singleton demuestra que es hábil como director mercenario, pero cuando lo hace, nos quedamos sin su mejor baza y es una oportunidad perdida.

«Baby Boy» se estrenó en 2001, justo cuando las películas de género ghetto empezaban a estar de capa caída (el boom fue lo tuvieron a lo largo de los noventa) y eso quizás se notó en el impacto comercial de la cinta, aunque no en la calidad. Y es que a pesar de ser una película de tintes callejeros, «Baby Boy» se centra en las interioridades de una familia típica de las viviendas de protección oficial de Los Angeles: falta de empleo, familia monoparental y pocas buenas influencias al salir a la calle.

Co-protagonizada por Snoop Dogg, ¿cómo iba a salir mal?

Y es en esas interioridades y en ese alejamiento de la historia típica de la calle donde la película encuentra su fuerte. Más que pandillas, tiroteos y drogas (que las hay aunque en menor medida), «Baby Boy» se centra en las vicisitudes de una familia que intenta hacer su vida diaria después de haber interiorizado y normalizado la vida en el ghetto.

Singleton conoce las costumbres, rutinas y problemas de las familias que intentan tirar adelante en las viviendas de protección oficial y eso se nota a leguas: nada parece impostado y todo fluye con la máxima de las naturalidades.

Ayuda a esa fluidez un reparto curtido en este tipo de producciones en el que encontramos a Tyrese Gibson, Ving Rhames (habitual de Singleton), Omar Gooding (hermano de Cuba), la siempre notable Taraji P. Henson y Snoop Dogg, que no necesita presentación.

«Baby Boy» es una pequeña joya cuyo valor reside en su acercamiento a las interioridades de una familia y por alejarse de lo fácil, que hubiese sido contar otra historia de introducción en una pandilla como las que hemos visto mil veces.

Y es que el encasillamiento de la película dentro del género drama es su mayor virtud en vez de lo contrario, raramente vemos cómo es el día a día en este contexto con tanta riqueza, matices y realismo, y demasiadas la amplificación y casi glorificación de la vida en las bandas, por mucho que las dos cuestiones sucedan en la vida real.

La cuarta película de John Singleton es en opinión del aquí firmante su mejor cinta tras «Los chicos del barrio» y «Semillas de rencor», y parece que ha sido injustamente olvidada o al menos no lo suficientemente recordada. Un largometraje quizás más introspectivo y agridulce aunque no por ello menos valioso. Notable alto.


Deberías echarle un ojo a «Baby Boy», igual que al programa de TheMedizineTV, ¿no lo has hecho aún?

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