Reivindiquemos hoy, mañana y siempre «El Principe de Zamunda»

En 1988, Eddie Murphy era una estrella tan grande que no sólo había protagonizado varios taquillazos mundiales (como «Límite 48 horas», «Entre pillos anda el juego», «Superdetective en Hollywood» o «El chico de oro»), sino que empezaba a ser tal mina de oro que se le permitió llevar a la gran pantalla una historia escrita por él mismo, esa película se convertiría en legendaria y se llamaría «El principe de Zamunda».

No en vano, Murphy se había convertido en una de las mejores estrellas de ‘Saturday Night Live’ en años y la prueba fue «Eddie Murphy Delirious», un directo que se vendió como churros en cinta y que es considerado uno de los mejores monólogos de la historia. Desde aquí lo recomiendo fervientemente: búsquenlo ya.

De los monólogos al estrellato mundial

Y como la historia era bastante buena, se puso toda la carne en el asador. John Landis (en aquel momento un director más que consagrado en la industria de Hollywood) fue elegido como director de la cinta y Arsenio Hall, James Earl Jones, John Amos y un jovencísimo Samuel L. Jackson (entre muchos otros) serían los actores en la producción.

Como prueba de la confianza en el producto que Murphy traía bajo el brazo, los productores pusieron 39 millones de dólares para la película, lo cual no era una cifra pequeña en 1988.

La película cuenta la historia de Akeem, el heredero de un reino africano que, lejos de quedarse con una esposa preestablecida por su familia, decirse irse al barrio de Queens («reinas») en Nueva York junto a su ayudante a buscar a una persona humilde que lo quiera por como es y de camino vivir algo parecido a una vida común durante un tiempo. Una vez en la gran manzana, intentará disimilar buscando un trabajo sencillo para no llamar la atención y encontrar a la mujer de su vida. Una mujer que lo ame por su corazón.

Como curiosidad, decir que hay tres actores que eran prometedores y que tuvieron cameos en esta película y cuyas carreras llegaron a lo más alto: Cuba Gooding Jr., Eriq La Salle y Samuel L. Jackson.

Un Eddie Murphy brillante pase lo que pase

Y la película fue un bombazo, como todos saben. Costó menos de cuarenta millones de dólares de presupuesto y recaudó casi trescientos, una cifra impresionante.

Pero sus méritos van mucho más allá de los económicos y es que «Coming To America» (el título original del film) acabó convirtiéndose en legendaria por muchísimas razones: historia, casting, localizaciones, frases y como no, los disfraces de Eddie Murphy y Arsenio Hall que interpretan a múltiples personajes, entre ellos los míticos de Chocolate Sexy y la barbería.

Verla a día de hoy (más de treinta años después) sigue siendo un ejercicio igual de placentero igual que cuando la estrenaron. Una historia universal pero narrada desde un punto de vista muy concreto que lo tiene todo: moralejas, humor, personajes hipercarismáticos, un buen ritmo y, cómo no: amor verdadero.

«El príncipe de Zamunda» es un clásico del cine comercial injustamente denostada por su desorbitado éxito en taquilla (y en el videoclub). Una película que forma ya parte de nuestras vidas y que, si no has visto aún, en el fondo eres un tipo con suerte, porque ahora puedes gozar de lo que significa verla por primera vez.


Lo que también ha trascendido de la pantalla al mundo real es la estética Star Wars. ¿Has visto ya la última idea de Kanye West?

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