Repasamos la historia de Drake: el cohete hacia el éxito

Si hay alguien que a día de hoy hace que el mainstream baile al ritmo que él pone ese es Drake. El canadiense ha conseguido meterse a todo el mundo en el bolsillo sabiendo adelantarse a todo y a casi todos, trazando la línea de lo que va a sonar y todo esto en apenas 10 años…

Menudo #10YearsChallenge.

Pero, ¿quién es este tío que en apenas una década ha conseguido que su música suene en cada rinconcito de este planeta? Bien, vayamos por partes. Aubrey Drake Graham nació el 24 de octubre de 1986 en Toronto, en el seno de una familia afroamericana judía.

La etapa ‘Degrassi’

La vena artística le picó a nuestro chico desde bien joven, con 15 años fue incluido en el reparto de ‘Degrassi’, un drama adolescente en el que interpretaba a Jimmy Brooks, la estrella del equipo de baloncesto que tras un accidente queda inmovilizado.

En 2009 la serie decidió renovar el reparto y la etapa del de Toronto en la serie vio su fin.

Sin embargo, estos ocho años en una serie le fueron muy bien para iniciarse en la música, ya que en este tiempo el bueno de Drizzy hizo dos mixtapes que hicieron que llamase la atención de los grandes.

Lil Wayne le da la mano

Imagina empezar a jugar al baloncesto en el equipo de LeBron, o al fútbol en el equipo de Messi: la victoria no está asegurada pero sin duda el camino que has de recorrer es mucho más liviano que si no tuvieras a semejantes bestias de tu lado.

Algo así le pasó al bueno de Aubrey. En 2008 Lil Wayne acababa de sacar la tercera entrega de ‘Tha Carter’ y para la gira por el sur llamó a un joven chico de Toronto que apenas tenía repercusión para que le acompañase. No solo hizo de telonero, fue en ese viaje por Houston donde se forjaron los siguientes pasos.

Meses después de la gira, el bueno de Drake lanzó su tercera mixtape ‘So Far Gone‘ de manera gratuita, algo que fue novedoso para la época. Fue todo un éxito, en 2 horas ya sumaba más de dos mil descargas.

No es para menos: colaboraciones con Lil Wayne -que era el GOAT del momento- o Jeezy y bangers del nivel de ‘Best I Ever Had’ y ‘Successful’.

Un EP que ya mostraba sus credenciales: buenas barras y unos estribillos que ibas a cantar hasta que te cansases. Tan bien le fue, que en diciembre de ese mismo año apareció en el disco de Eminem, en un tema de los que no se olvidan, Forever, junto a Kanye West y Weezy.

Drizzy ya se estaba codeando con los grandes del momento y la gente dentro del hip hop comenzaba a tenerle en cuenta. Por ello aprovechó el tirón y al año siguiente soltó ‘Thank Me Later’, una secuela perfecta para ‘So Far Gone’ con participaciones de Jay-Z, Alicia Keys, Nicki Minaj y como siempre su mentor, entre otros.

El disco tenía esos temas más R&B que veníamos escuchándole pero también empezaba a soltar barras de una manera que se asemejaba a lo actual, todo acompañado con grandes estribillos. Sin duda el emblema del proyecto fue ‘Over’.

Siguiendo la línea de un proyecto al año, el 6 God nos trajo ‘Take Care’, un proyecto que seguía la línea de los anteriores, pero con diversos cambios.

Entre estos cambios pudimos apreciar cómo el canadiense se abrió -al pop y a todo el mundo porque sentimental un rato- y, como siempre, lo hizo bien acompañado.

Corría el 2011 y había una jovencita de Barbados que lo había petado unos años antes -una tal Rihanna– con varios singles y se negaba a bajarse de lo más alto. Drizzy vio su ocasión y la incluyó en un ‘Take Care, que sin duda puso los cimientos de una relación y mostró a Drake al gran público.

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Se nos puso romántico

‘Nothing Was The Same’, porque este disco lo cambió todo

Si tuviera que decir en qué disco empezó Drake a ser quien es hoy diría este. Un tema le bastó para conquistar a los más underground y poner a bailar letras sucias a todo el mundo, pero no solo eso, nuestro canadiense favorito creó un himno ‘Started From The Bottom’.

El 6 God cogió ese sonido duro del sur y se lo llevó a su estilo, dando a luz uno de sus temas más reconocibles. Los demás eran un conjunto de cortes que incluían unos más R&B y otros más rap, pero lejos de los sonidos suaves de los proyectos anteriores. Drake se volvía agresivo.

La construcción del ídolo

Llegaba 2015 y con él los 808s los hi-hats, el autotune y el escupir las rimas de forma agresiva, sí esos elementos que hoy asociamos con trap.

Obviamente el de Toronto no se iba a quedar atrás y nos trajo «If You’re Reading This, It’s Too Late», un disco con unas instrumentales más ácidas, con muchas barras, pero sin dejar atrás su lado R&B.

No todo era música en este álbum: la portada dio para muchos memes y merchandising, y los vídeos seguían con esa estética oscura. Si tuviéramos que quedarnos con un corte representativo ese sería ‘Energy’.

Pero esta no fue la única aportación de Drizzy al 2015. Oh, no, qué va.

Tras haberse ganado al underground con el álbum, Aubrey quería reconquistar a ese mainstream que tenía un pelín abandonado desde su primer tema con Rihanna.

Entonces cogió un corte relajado de los años 70, le puso esos elementos que ya hemos dicho antes y en vez de rapear duro, cantó -hasta arriba de autotune, pero lo hizo- y ¡bum! You used to call me on my cell phone

Además se cargó la estética del trap, le metió rosa al cover art y al vídeo, en el cual se convirtió en un meme: el paso de la raqueta, la cara del approves, el bailecito de espaldas, todo en ese clip es carne de cañón.

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Game, set and match

Pero esto no fue todo. Tras ese movimiento el 6 God se puso en modo God, el éxito que empezaba a tener generó ciertos detractores y hubo uno que se atrevió a hacerle todo un diss.

Así fue como Meek Mill abrió un beef que pondría a Drizzy a tirarle mierda de una manera que muchos no olvidarán y es que ese ‘Back To Back’ se recordará por mucho tiempo.

No le iba a faltar el trabajo ese año. Tras reventarlo y sonar todo el verano, quiso alejarse un poco de ese sonido más comercial, y se juntó a la estrella del momento, Future, lanzando un LP que incluía bangers del nivel de ‘Jumpman’. Como dice el título: ‘What A Time To Be Alive’

Las mejores vistas de la industria

Cuando llegó 2016 todo el mundo le conocía, y no solo eso, se había metido a todo el mundo en el bolsillo. Los amantes del rap le veían como alguien que sonaba fresco, mientras que a los del mainstream les gustaba el rollo que traía. Pero no se conformaba con eso, quería más.

Como ya hemos dicho, siempre le gustó ir un paso por delante, y así lo hizo. Rihanna le pidió una colaboración para su álbum ‘Anti’, y así nació ‘Work’, un corte que traía un sonido nuevo más tropical que enamoró a todos y arrasó en las listas de éxitos.

El bueno de Drizzy se quedó con la copla y quiso introducir esos sonidos dancehall en su proyecto. Y así es como nos tuvo bailando todo el bendito verano ‘One Dance’ y ‘Controlla’. Dios mío, cómo olvidarnos de esos dos hits.

El éxito conseguido con el disco, junto al obtenido con RiRi, le pusieron un piso a nuestro chico en la élite. A partir de ahí todo siguió creciendo.

El plan divino de ponerse los focos encima

Los focos estaban sobre él, parecía tocado por la varita: todo lo que hacía era bueno y sonaba por todos lados. Es por ello que llegó ‘More Life’ con un sonido más oscuro, menos enfocado al mainstream, rodeado de las estrellas del género: Quavo, Travis Scott, Kanye, 2 Chainz, todos estaban allí.

Sin embargo, los seguidores del Drake más comercial se quedaron fríos, pero, como siempre, si hay alguien que sabe contentar a todo el mundo, ese es él.

Un EP con dos temas al año siguiente y puso hasta a tu abuela a cantar eso de «she said: Do you love me?»… Lo volvía a hacer: nos tenía a todos en el bolsillo y volvía a reventar las listas. Tras esto el éxito de «God’s Plan» siguió con ‘Nice for What’ e ‘In My Feelings’… Y ¡ups! Se volvió a colar por todos lados.

Talento, adaptación y anticipación

Vivimos en un mundo en el que solo el talento no basta, y la carrera de Drake es una buena muestra de ello. Siempre estuvo codeándose con los de arriba -Lil Wayne, Eminem, Jay- Z, Kanye…-. Sin embargo, aunque estaba arriba, daba la impresión de estar un pasito por debajo de los nombrados.

Pero hay algo que caracteriza al canadiense, y es que sabe dar a la gente lo que quiere antes de que lo quiera: primero esos estribillos, luego las barras, luego el dancehall… Ha sabido adaptarse a lo nuevo pero siempre dándole su toque, consiguiendo agradar tanto al gran público como a la gente del hip hop. Es cierto que siempre se le ha acusado de malas artes –plagios, ghostwriting, etc.- pero al final siempre ha sabido salir ileso.

Las críticas han sido tan necesarias como los halagos, y buena muestra de ello es que una parte de su éxito también se lo debe al beef con Meek Mill, algo que le dio gran repercusión. Aunque no se llega a la altura de las estrellas más grandes del pop solo a base de peleas con otros raperos.

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Drake ha sabido ponerse a la vanguardia de su género, salirse de las líneas que otros trazaban para trazar él las que le ha dado la gana. Su cara es signo de éxito, su sello lo es de calidad, sus números son los de un grande de la industria y sus temas y su nombre se guardarán a lo largo de la historia.

Larga vida al 6 God.


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