#HoodStory (Capítulo II): el primero en esto en hacer un millón

Curtis Walker nació el 9 de agosto de 1959 en Harlem. Sin duda, lo más conveniente para este capítulo sería que el tipo hubiera tenido una infancia llena de traumas o una juventud conflictiva, todo sazonado con ingentes cantidades de drama y adicciones y muertes familiares.

Pero, lo siento, no es así. Curtis tuvo una vida totalmente normal. Estudió lo básico, se partió el lomo en algunos empleos de mierda como tú y como yo, fue DJ en las legendarias block parties del Harlem de los 70 y poco más, hasta que después, por supuesto, vendrá lo interesante, lo verdaderamente remarcable.

The #1 rapper in Queens

Hay gente que nace con la visión. Gente que es capaz de visualizar el futuro y construirlo con materiales abstractos e invisibles paso a paso, hasta materializar en la realidad lo que tan solo existía en su propia visión. Curtis Walker es de ese tipo de gente, el mismo no tenía dudas acerca de ello.

Al darse cuenta de que los clubs de la época buscaban cada vez más un show de DJ que incluyera un MC rapeando encima de la pista y después del exitazo de «Rapper’s Delight», Curtis Walker vio claro que había llegado su momento para subirse a aquella ola.

Lo primero que hizo fue cambiar su nombre artístico: Curtis Walker se transformó en Kurtis Blow. Lo segundo, claro, fue comenzar a rapear, a escribir barras y a escupirlas sobre frenéticos samples de soul llenos de texturas y matices, con una percusión volando a una velocidad inalcanzable para nadie que no fuera el propio Kurtis.

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Una de las portadas más reconocibles del hip hop

»The #1 rapper in Queens», así se autoproclamó, por encima de nombres intocables de la historia del hip hop como DJ Hollywood o Big Bank Hank. Lo peor de todo era que aquel título, aunque impuesto por sí mismo, era más que merecido.

Kurtis Blow comenzó a sobresalir, así que no es de extrañar que pronto los ojos de medio Nueva York se posaran sobre él y, sobre todo, las manos de decenas de mánagers y representantes esperando convertirle en una máquina de hacer pasta gansa.

De entre todo este desfile de representantes, el pastel consiguió llevárselo un tal Russell Simmons, quien más tarde se convertiría en el fundador de Def Jam Recordings, nada más y nada menos.

Tenían al mejor MC de la ciudad, al mejor representante, ahora tan solo faltaba el DJ: un chaval de 14 años llamado Joseph Simmons, hermano pequeño de Russell, y que tan solo unos años después transformaría el rap para siempre siendo miembro de Run-D.M.C. Con el equipo al completo, surgieron las primeras oportunidades.

Por aquel entonces, «Rapper’s Delight» se mantenía en el top 5 de los charts de R&B. Un redactor de la legendaria revista Billboard supo que aquel era el momento del rap, aquella música nueva que nadie entendía pero que había crecido de golpe para revolucionar la industria por siempre.

Aquel redactor buscaba desesperadamente a alguien que rapeara. Russell Simmons, demostrando su increíble olfato para los negocios, le puso en contacto con Kurtis Blow. Fue así como el de Queens grabaría su primera canción, ‘Christmas Rappin’. Por supuesto, acabó haciendo unas cifras de escándalo y se convirtió en el segundo gran éxito del rap hasta el momento.

No obstante, las discográficas aún no conseguían fiarse del todo de aquel género. Pensaban que sería algo efímero, una simple moda pasajera de la que los jóvenes se cansarían pronto. No merecía la pena jugarse la pasta en algo así: era un auténtico suicidio. Había que apostar por lo de siempre.

Así pensaban las discográficas de la época. O al menos todas menos Mercury, quienes decidieron apostarse el cuello por ‘Christmas Rappin’ y editarlo bajo su sello.

El primero en esto en hacer un millón

De esta forma, Kurtis Blow se convirtió en el primer artista de la historia del rap en firmar un contrato discográfico con una major. Pero la historia de Kurtis no termina aquí: no fue solamente »The #1 rapper in Queens» o el primero en fichar por un mastodonte de la industria musical.

Un año después lanzaría ‘Kurtis Blow’ el segundo LP de la historia del hip hop y el primero de la carrera del artista. Su sencillo, una de las canciones más icónicas del último siglo, llamado ‘The Breaks’, terminaría por ser la primera canción de rap en convertirse en Disco de Oro, una hazaña hercúlea teniendo en cuenta que el género, salvo la excepción meteórica de «Rapper’s Delight», era algo bastante lejos del éxito comercial.

Gracias a la excepcional acogida que tuvo ‘The Breaks’, Kurtis se convirtió en el primero en lograr otro milagro: embarcarse en una gira por alrededor de los Estados Unidos y Europa.

Con el tiempo, Kurtis Blow se convertiría también en el primer rapper en rodar un anuncio o en convertirse en millonario, algo de lo que siempre le ha gustado vacilar. Y es que no es para menos. Este tío consiguió elevar el rap a un nuevo nivel, posicionándolo en una nueva esfera tanto musical como comercial. ¡Por Dios, si hasta consiguió que el mismísimo Bob Dylan rapeara en uno de sus temas!

Sin embargo, este éxito se iría desvaneciendo progresivamente. Kurtis Blow sacaría más discos, conseguiría colocar algún single más en la radio, pero siempre sin la repercusión esperada. Hasta que en 1988 se despidió definitivamente de lo estudios de grabación.

Para el próximo capítulo de esta sección hablaremos del grupo que cambió el rap para siempre. ¿Os acordáis del DJ de tan solo 14 años que acompañaba a Kurtis Blow? Hemos actualizado ya la playlist #HoodStory en Spotify para que cuando tengas ganas de volver a los orígenes siempre sepas adónde ir. No te olvides de seguirla:


¿Os habéis perdido el primer capítulo de esta serio? Bueno, no os preocupéis: Internet hará su magia sin pinchas aquí.

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