¿Quién se acuerda de la serie «In The House» con LL Cool J?

Durante los años noventa hubo un absoluto boom de sit-coms comerciales protagonizadas por actores mayoritariamente afroamericanos.

Y, aunque se fabricaron producciones a medida para casi todos los grandes comediantes negros de la época, la mayoría de realizaciones perseguían el éxito de auténticos hits como «El príncipe de Bel-Air» y «Cosas de casa», porque habían trascendido y eran relevantes a nivel mundial.

El máximo apogeo de este fenómeno dio lugar en la segunda mitad de los noventa y alguien pensó que, si un rapero como Will Smith había podido triunfar tan a lo grande con su serie, la ecuación se podría repetir.

Y eso se intentó hacer apostando por un rapper aun más conocido como músico: LL COOL J. El de Queens gozaba de cierto respeto como artista, mucha fama y tenía la imagen accesible ideal para repetir la jugada que Quincy Jones ideó con Smith, Ribeiro y compañía. Pero la cosa no salió al cien por cien como se esperaba.

 «In The House» con LL Cool J: una fórmula de éxito que no cuajó

«In The House» se estrenó en abril del ’95 en la NBC y contaba la historia de Marion Hill, un exjugador de la NFL que, debido a sus problemas económicos tras su multimillonario divorcio, se ve obligado a alquilar la mayoría de habitaciones de su casa a una madre recién divorciada y a sus dos hijos: Tiffany (interpretada por Maia Campbell) y Austin (Jeffery Wood).

La serie intentó sin mucho éxito conseguir el hype de otras y, aunque había cierta química entre los personajes, las historias pecaban de conservadoras: ni eran excesivamente divertidas ni tenían una gran carga de mensaje social.

Ni siquiera la inclusión de Alfonso Ribeiro (el actor que hacía de Carlton Banks) en la tercera temporada libró a la serie de diferentes cambios de canal y de ratings cada vez más bajos.

El producto lo tenía todo -en teoría- pero no así en la práctica y, aunque su fracaso progresivo se achacó a la sobresaturación de producciones similares, la verdad es que mientras su audiencia no era muy fiel, otras serie se mantenían con mejores números e ingresos por publicidad y product placement.

Por si fuese poco, y para ayudar a empeorar el asunto, Alfonso Ribeiro (quizás la cara internacional más conocida en el show) dijo abiertamente a los medios que la serie no llegaba más lejos porque LL Cool J y su ego no habían creado un buen clima de trabajo, y que el rapero de Queens estaba mucho más centrado en su carrera musical. Una situación que sin duda no ayudaba a una serie con historias bastante corrientes y pasajes bastante trillados y comunes.

Aún así, los que vimos la serie en su día, la disfrutamos. Puede que sus capítulos no tuvieran la frescura de los de los hermanos Wayans ni las diferentes lecturas de algunas de las de la competencia, pero su enfoque un poco más adulto (sobre todo a partir de la segunda temporada) la convirtieron en una gran sustitución para «El príncipe de Bel-Air», que acabó muriendo por agotamiento de fórmula.

Quién sabe si «In the House» está en alguna plataforma de streaming y, si la respuesta es positiva, quizás no está de más revisitarla.


Lo que sí puedes volver a ver ya es la serie documental sobre A Tribe Called Quest. Pásate por aquí y te contamos más.

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