«Mi vida con 300 kilos»: un paso más allá en el mundo de los realities

En una televisión plagada de realities, hemos llegado a un punto en que la cosa va de cuál es el que se centra en la persona más famosa (o que levanta más expectación) o de cuál refleja el tema más morboso. Dicho esto, no era de extrañar que acabara llegando a nuestras pantallas un programa llamado «Mi vida con 300 kilos», y que ese reality además fuera todo un éxito.

El programa narra desde 2012 cada semana cómo una persona con obesidad mórbida (normalmente a partir de 250 kilos de peso) va a una clínica especializada en Houston e intenta llevar a cabo una dieta y un nuevo estilo de vida que lo dejen finalmente con un peso razonable.

El afamado doctor de origen iraní Younan Nowzaradan intentará someterlos a una estricta dieta para posteriormente realizarles una operación de reducción de estómago o un bypass gástrico.

Adictos a la comida basura deben intentar tener un peso más saludable

Una estructura esquemática y repetitiva de programa que sin embargo lo ha convertido en un éxito mundial por dos razones: el espectáculo que supone ver a personas que van de camino a ver al doctor y paran cuatro veces cada hora para ingerir comida basura y por la rotundidad de un doctor temible, serio y estricto de metro sesenta apellidado Nowzaradan o «Dr. Now». No nos engañemos, aquí venimos a ver las vergüenzas de los demás.

En el concepto inicial, los pacientes eran grabados durante siete años (pudiendo así ver una evolución real de sus resultados), pero debido al éxito de la primera temporada, el concepto se cambió a un solo año e incluso al spin off «¿Qué pasó después», cuyo titulo original es «Where Are They Now?».

Más allá del éxito del programa, uno se plantea varias cuestiones: ¿es moral hacer audiencia y caja con personas que estás claramente enfermas? Porque sí: la adicción a la comida ha resultado ser en nuestros días (sobre todo en Estados Unidos) más mortal que muchísimas otras dolencias a las que se les presta más atención.

Probablemente por el hecho de que la comida rápida es un gran negocio a escala global y, al igual que con las armas, es mejor mirar para otro lado y que la rueda siga rodando.

La comida basura mata más gente que muchas enfermedades

Y luego estamos nosotros, al otro lado, como espectadores. Sintiéndonos mejor por no haber llegado a esos niveles de dejadez (normalmente relacionados con un trauma y una profunda depresión) y de placeres momentáneos, mientras vemos un programa en que la gente se mata a sí misma en base a refrescos azucarados, burritos, pizza, pollo frito y hamburguesas.

«Mi vida con 300 kilos» –«Kilos Mortales» en la versión latina- (a pesar de que en teoría presenta una solución a personas que la necesitan) es el espectáculo de la desgracia ajena en una parrilla televisiva y unas opciones de plataformas en los que cada vez hay más competición.

El quién da más en el pan y circo diario mientras el mundo se derrumba delante de nuestros ojos, mientras nuestros placebo es ver como otros se atiborran de calorías mientras son grabados con una cámara.

A ver qué es lo siguiente.


La nueva temporada de Rick & Morty se estrena en breves: aquí puedes ver el tráiler.

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