Robando coches en el ghetto: ¿te acuerdas de «New Jersey Drive»?

Desde finales de los años ochenta hasta casi entrados los 2000 hubo una innumerable creación de películas sobre lo duro que es crecer en el ghetto y lo fácil que es desencaminarse. Pero lo curioso de todas esas producciones es que como funcionaban en cine, en compras para televisión y en el videoclub todas iban a lo fácil: contar la misma historia.

Y así fue: joven de buen corazón pero que vive en el barrio equivocado y acaba metiéndose en un lío que le sobrepasa, y al final tendrá que tomar una decisión moral acertada en forma de redención. De esa manera, disfrutamos a lo largo de los años con filmes que nos ofrecían pandilleros, madres sufridoras, padres ausentes, música rap, atracos a licorerías y tiroteos.

Todo muy respetable como espejo de una sociedad que se podría por desigual, pero también repetitivo y poco creativo, aunque por suerte hubo producciones que se alejaban un poco de esa trillada dinámica.

Robar coches se convirtió en toda una moda en New Jersey

«New Jersey Drive» se estrenaba en 1995 con una historia similar a grandes rasgos pero a su vez muy distinta. La cinta narraba la moda que hubo durante más de una década de robar todo tipo de coches, bien para la venta o bien simplemente para dar un paseo, tanto es así que a la ciudad se la denominaba como «la capital mundial del robo de coches».

Producida nada más y nada menos que por Spike Lee y dirigida por Nick Gomez (un tipo que prometía mucho y ha acabado buscándose la vida como director de capítulos de series de todos los niveles de calidad), la cinta no sólo destaca por su temática diferenciadora, sino porque está dirigida con cierto talento y huye de algunos convencionalismos ya establecidos en el género.

La película es poseedora de varias anécdotas, pero la más llamativa es la de que al director se le denegó el permiso para rodar en Newark y tuvo que rodar en Brooklyn, curioso cuando la tendencia era característica de Newark y no del barrio neoyorkino. Eran tales las apariciones de noticias de robos en los coches que el propio Gomez presentó la idea a Lee y ambos se pudieron manos a la obra para narrar una historia de ficción sobre la realidad de este acto delictivo que llegó a estar tan normalizado.

La cinta no fue de las más populares en su día pero ha acabado ganándose cierto respeto de los cinéfilos. Una buena dirección, fotografía y una gran actuación del personaje de Gabriel Casseus (Midget, en la película) se echan a la espalda en una historia que no convierte en unidireccionales a los personajes de la policía ni a los jóvenes.

Gomez aprovecha la historia para narrarnos como el vacío existencial de vivir en una cárcel sin barrotes (ya saben la ausencia de estímulos positivos y de sueños aspiracionales) lleva a chicos que podrían ser ejemplares en otro contexto a convertirse en delincuentes, comenzando con el robo de coches y terminando con no sabemos qué.

Al contrario que la mayoría de los filmes con los que comparte género, «New Jersey Drive» no da mucho halo de esperanza al final.

«No hay nada ahí fuera», reza uno de los protagonistas, con una mirada fría y vacía de un joven cuyo status depende casi del último coche que haya robado. La película de Gomez es inusual en su narrativa pero digna y desde The Medizine queremos darle el sitio objetivo que se merece, sobre todo al ser anulada por otras de la época que sin ser mejores contaron una mejor estrategia de marketing, basadas sobre todo en bandas sonoras con el mejor rap de la época.

Se merece un visionado, y varios.


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