“The OG” en HBO: la vida en la cárcel de un original gangster

Ya que el género carcelario incluye históricamente una larga lista de largometrajes, se ha permitido tener una serie de tics y costumbrismos que hemos aceptado e interiorizado a lo largo de los años.

Una serie de tópicos que se repiten en casi todas las películas y que dibujan nuestra imagen de la vida en la cárcel, una parte basada en la realidad y otra en grandes películas que tratan el tema, produciéndose casi un reciclaje de un reciclaje que da lugar a lo que damos por hecho en el género cinematográfico.

Y con la -casi siempre- habitual calidad de HBO, «OG» (dirigida por Madeleine Sackler y protagonizada por el multipremiado Jeffrey Wright) nos presenta una perspectiva de la vida en la cárcel desde un punto de vista más cotidiano (que no aburrido), contemplativo y encarnando las visicitudes y planteamientos que muchas veces se obvian en las cintas del género.

«OG» presenta los motines y las guerras de clanes y bandas dentro de prisión pero va mucho más allá, incluso teniendo un planteamiento sencillo en principio.

Una visión más compleja y con menos fuegos de artificio de la vida en la cárcel

El film nos narra el día a día de un hombre que lleva casi veinticinco años encerrado y que está a punto de salir al fin. En sus quehaceres diario intentará evitar los problemas para no alargar su condena y lo hará entre la experiencia, la frustración con el sistema y el estado perpetuo de defensiva adquirido entre una vida en el ghetto y otra vida encerrado entre delincuentes.

Lo que parecía un camino relativamente fácil ya en su recta final hacia la libertad se complicará al conocer a un joven llamado Beech, mucho más impulsivo y que le recordará mucho a su propio yo del pasado.

«OG» es una película sobre vivir entre rejas mucho más contemplativa y basada en las interioridades que la mayoría, mucho más enfocadas en buscar grandes giros y efectos. La soledad, el entumecimiento de las emociones, la experiencia basada casi únicamente en la supervivencia y el rellenar un tiempo inmenso por delante construyen una cinta dirigida con cierto brío e interpretada de manera sobresaliente por Wright.

Menos es más en una película que debería haber dado más que hablar

Una película con un tono serio y los pies en la tierra que nos hace entrar mucho más en el día a día de lo que supone estar encerrado en una prisión de los Estados Unidos.

Un buen reflejo de los contrastes, visicitudes y complejidades que acaban dando lugar a un preso de larga duración y, muy probablemente, para acabar por no integrarse nunca en la vida real al salir.

«OG» parece más sencilla que el resto de las películas sobre cárceles, para acabar siendo mucho más.


Si andas buscando películas para pegarte una maratón cargada de testosterona, este es tu artículo.

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