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Opinión

10 motivos para no ir a ver ’50 Sombras de Grey’

Por J. Caín / 14/02/2015
10 motivos para no ir a ver ’50 Sombras de Grey’

Y decían que el cine estaba en crisis. Más de 850 salas en España estrenaron ayer ‘50 Sombras de Grey‘, el éxito novelístico de E. L. James llevado a la gran pantalla. Si te va el sadomasoquismo, esta es tu película. Y es que ir a verla es un latigazo en los ojos y varios azotes a la cultura audiovisual. Dejando a un lado lo que ha dado de sí la obra original se puede valorar lo que Sam Taylor-Johnson, la directora, ha extrusionado del libro a su cámara. Aquí diez cosas por las que oirás un «te dije que era mala» si compras tu entrada.

1. Grey, pero no. Jamie Dornan pone cara al fantaseado Christian Grey, y es verdad que no se le puede echar la culpa al pobre de que le eligieran para cumplir tantísimas expectativas, pero, tío, cúrratelo un poco. Algo torpe en su compostura y no impone lo que debiera en sus gestos. Para colmo nuestra amiga Sam le obligó, esperemos, a unas salidas de tono nada acordes con su personaje. En definitiva había muchos otros actores que encajaban mucho mejor en un papel que a cualquiera lanzaría a la fama.

2. Una Anastasia Steele de juguete. La historia no requiere a la mujer más atractiva del mundo, y ese punto sí es para Dakota Johnson. Pero, por segunda vez, que no es poco, un protagonista no encaja su interpretación en el papel. Demasiado entusiasta para un papel de mojigata, pero demasiado cortada para ver una evolución de personaje. No llegas a conocer sus expresiones ni sentir la realidad que interpreta.

3. El anti-porno. Mínimo por tener escenas de sexo semi-explícito pero más aún por venir de una novela erótica, debería ser una película provocadora. Y no. Ni un pequeño deseo sexual despertado en el espectador. Cuando vas a ver una película de coches, vuelves a casa conduciendo nivel Farruquito, y cuando ves una película erótica deberías volver a casa con ganas de superar la mejor escena pornográfica. Pero tampoco. Sexo normcore que casi quita las ganas de volver a echar un polvo.

4. Pero algo habrá hecho bien la directora. No. Ya en un plano más técnico, se echa mucho en falta un lenguaje audiovisual más meticuloso. Al menos por complementar las carencias interpretativas, se espera cierta creación de atmósferas con luces, planos o efectos sonoros que no llegan a cuajar. Sam se limpia las manos con algún contraluz, un par de primerísimos primeros planos, tres o cuatro efectos de color para rellenar para vender bien el tráiler y después aburre con una escasa experimentación fílmica.

5. Quién es quién. Casi desde el principio nos desorientan con un raccord más que cuestionable. Pero de ahí a cometer fallos de guión en una película basada en un libro, sí es para levantarse de la butaca y flagelarse en mitad de la sala. Mención especial a la escena en la que la protagonista, estudiante de filología inglesa, y su amiga, de periodismo, salen del mismo examen. Mira que lo tenías fácil, Sam.

6. Relax, bitch. Un motivo más que da para facepalm son las salidas de tono típicas de cine adolescente que provocan la carcajada tontorrona de las jóvenes más encendidas del cine. Preguntas y respuestas sexualmente indecentes que desconcertarían al latin-lover más lanzado. No creo que tengamos que explicarle a una directora cómo provocar sin escandalizar. O quizá ella ligue así.

7. Enséñame con quién hablas. A lo largo de toda la película se echa mano de un recurso algo extraño: conversaciones de chat proyectadas sobre la escena. En la pantalla vemos las conversaciones de e-mail y iMessages que tienen simultáneamente a sus reacciones en sus diferentes situaciones, y con un glamuroso product placement de Apple. Pero lo que podría ejecutarse como un efecto visual bastante interesante acaba por hacerse pesado, ya que cuesta seguir la conversación por mucho que se hayan esforzado en la traducción sobre digital de los textos.

8. Menos lujo y más técnica. Aunque no sabemos cuánta pasta se han llevado los responsables de la broma, sí se ve la que se han dejado. Audis hasta debajo las piedras, helicóptero y planeador con sus planos aéreos, casoplones con salas infinitas, una campaña de marketing millonaria… Da rabia que semejante súper-despliegue de presupuesto no se haya invertido en elegir mejores profesionales para realizar el largometraje. Pero bueno, por lo menos ves lujo.

9. 50 Shadows of Anarchy Este motivo es para serie-adictos. El colega Jamie Dornan, el prota, sustituye nada más y nada menos que a Charlie Hunnam. Sí, Jax Teller de Sons Of Anarchy iba a ser Christian Grey. No sabremos cómo habría quedado, pero esperemos no saberlo nunca.

10. No acaba aquí. Por último, y para quien no lo sepa, esta es la primera de tres películas, igual que la cantidad de libros. ¿Otros dos «castigos» se merecen los aficionados a la trilogía? Podríamos esperar que la autora E. L. James o quien sea que tenga el poder hiciera los cambios necesarios para que al menos saliera una película que haga honor a los libros. Que aunque sea difícil cumplir las expectativas de la imaginación de los lectores, será muy fácil superar los 124 minutos de actores jugando a enrollarse sin amor de esta primera parte.

Y por evitar los malos sabores de boca, hay una canción de The Weeknd en la BSO y sale Rita Ora un momento. Pero… No, tampoco es suficiente. Luego no digáis que no os avisaron.