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Cajón desastre: Fin de Año

Por Padrino / 25/12/2014
Cajón desastre: Fin de Año

Se acerca el 31 de diciembre, el momento de hacer “balance de lo bueno y malo”, que decía la canción de Mecano. Es en estas fechas cuando empresas, medios de comunicación y personas elaboran listas con lo mejor y lo peor que ha dado este 2014. Yo soy muy malo para enumerar porque tengo una memoria pésima. Pero casi es mejor porque ¿qué sentido tiene regodearse en lo que nos ha sucedido a lo largo de los últimos meses? ¿Acaso no es preferible dejar el pasado donde está y vivir el presente? Lo pretérito tiene valor en tanto en cuanto amplia nuestra experiencia y nos ayuda a mejorar nuestras decisiones, nada más. O al menos así lo veo yo.

Es también en estos días cuando empezamos a planear el año que viene. Nos planteamos buenos propósitos que la mayoría no cumpliremos, lo cual es una estupidez. Si quieres mejorar tu vida, empieza ahora, no esperes más. No aguardes hasta el 1 de enero, no tiene sentido. ¿Cuántas buenas intenciones de Año Nuevo han caído en saco roto? ¿Cuánta gente empieza el  nuevo ciclo con nobles miras que fenecen a los tres días? Para mejorar hay que ser resolutivo y ejecutivo. ¿Quieres dejar de fumar? Apaga ahora mismo el último cigarrillo. ¿Quieres mejorar tu forma física? Ponte las zapatillas y sal a correr. ¿Quieres encontrar un trabajo? Enciende el ordenador y envía 3.000 currículums si es preciso… Sé que suena fácil y es difícil; sin embargo, esperar a que empiece 2015 para emprender proyectos no va ayudarte en nada, es sólo una forma de posponerlos.

Un amigo suele comentarme que le gusta tenerlo todo programado. Cree que la clave del éxito está en organizar las cosas con tiempo y marcarse objetivos. Entiendo y respeto lo que dice, y sin duda en la vida hay asuntos que hay que preparar con antelación. Pero yo disfruto más viviendo al día. Por eso si me preguntas qué será de mí el año que viene, o qué proyectos tengo, no sabré responderte con certeza. Porque quiero seguir funcionando como hasta ahora; quiero seguir cuidando de las personas que amo; quiero seguir conociendo nuevos lugares y gentes; quiero seguir haciendo música, escribiendo, leyendo, viendo películas, VIVIENDO. Y en todos esos ámbitos quiero mejorar. Pero no el primer día del próximo año, ni la semana que viene, ni mañana. Deseo empezar a cambiar desde ya, y en eso pongo mi empeño, aunque sea jodidamente arduo.

Echando la vista atrás, observo cómo en este último ejercicio, al igual que en todos los demás desde que nací, he cometido multitud de aciertos y errores. Me he marchado a vivir fuera de mi país en una etapa que presumiblemente llegará a su fin dentro de unos meses. He conseguido trabajo después de más de dos años de paro. He viajado a tres o cuatro países. He estado involucrado en algunos asuntos ilegales. He terminado relaciones de amistad y he iniciado otras. He protagonizado un videoclip porno… He vivido, en definitiva. Y para el próximo año, como he escrito antes, todo lo que ambiciono es seguir haciéndolo. No hay planes, no hay propósitos, sólo seguir hacía delante intentando cagarla lo menos posible.

Conozco a demasiadas personas que no hacen lo que anhelan por miedo. Por eso a veces planear las cosas con demasiada antelación o esperar a una determinada fecha se convierte en una trampa. Si, por ejemplo, te quieres ir de España pero estás constantemente aguardando a que se presente la ocasión ideal, al final no te marcharás jamás. En ocasiones hay que ser ‘radical’ y echarle huevos; si deseas partir, lía el petate y lárgate. Y así con todo.

Los días, los meses, los años son sólo nombres, números, formas de delimitar el tiempo y organizarnos. Cargados de simbología, sí, pero que en ningún caso deben marcar los inicios o finales de nuestros planes vitales. Por eso, dejémonos de resúmenes, de listas, de miras, de contriciones, y vivamos. Desde ya. No es mi intención convertirme en el nuevo Paulo Coelho ni decirle a nadie qué debe hacer con su vida. Pero el mejor consejo que le podría dar a alguien que esté leyendo esto es: si tienes una idea o un sueño en mente, por grande o pequeño que sea, empieza a perseguirlo right now. No esperes más, deja de leer, apaga tu ordenador, tu tablet o tu móvil y comienza a construir las bases de tu proyecto. Que le den por culo al Año Nuevo, no hay tiempo que perder.