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Una fuerza de la naturaleza llamada Old Dirty Bastard

Por JD Romero / 24/01/2020
Una fuerza de la naturaleza llamada Old Dirty Bastard

Mucha gente no sabe que Old Dirty Bastard (nacido en Brooklyn en 1968 como Russell Tyrone Jones) comenzó como bailarín de GZA en el primer intento del segundo por hacerse una carrera en el rap, mucho antes de que ni siquiera hubiera una idea de algo llamado Wu-Tang Clan.

ODB era primo tanto de RZA como de GZA y tenía el rap como una simple afición, de hecho siempre pensó que se le daba mejor el beatbox que rapear.

Es por ello que, hasta que RZA no empezó a darle forma al grupo, el de Brooklyn no comenzó a tomarse lo de escupir rimas en serio más allá de improvisar en la calle entre colegas y de modo informal. Pero los que lo conocieron (y los que lo han visto en directo) siempre han sabido que había una especie de fuerza, talento y magia natural en un artista tan peculiar como imprevisible y auto destructivo.

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Talento y autodestrucción en la figura de ODB

Old Dirty Bastard encajaba en el clan como si hubiera un perfecto plan de marketing detrás y uno tuviera que hacer de alocado e irresponsable, con el handicap de que en este caso todo era real y nada impostado.

Como en las mejores series de televisión, cada uno de los miembros tenía una personalidad definida y la de Russell Jones era justo así. Aunque debido a su peculiar estilo ya era conocido por todos tras ‘Enter the Wu-Tang (36 Chambers)’, fue con su primero (y fantástico) primer disco con el que descubrimos su inmenso talento y su estridente personalidad.

‘Return to the 36 Chambers: The Dirty Version’ es una maravillosa locura de disco de rap de principio a fin, tan auténtico y genuino como conectado con la calle. Y fue durante las entrevistas para ese disco y de ahí en adelante cuando vimos que ODB necesitaba ayuda, mucha ayuda.

Comenzó en esos momentos su leyenda negra. Entrevistas borracho o drogado, olvido de las letras en directo, escándalos públicos, ir a recoger food stamps (cheques de comida para los más desfavorecidos) en limusina o drogarse delante de sus propios hijos (esto último lo cuenta RZA en su libro «The Tao of Wu»), son solo algunos de los escándalos de un artista inmenso, irrepetible y, suponemos, con un inmenso vacío interior.

Los escándalos empezaron a destacar sobre su música

Entre constantes entradas y salidas de la cárcel, ODB grabó su segundo LP llamado ‘Nigga Please’ con bastante éxito comercial (aunque no tanto de críticas). Las constantes entradas de dinero a su cuenta bancaria (llegaba a cobrar 30.000 dólares por un featuring) no hacían sino incrementar su adicción a las drogas y esa sensación de control entre el desorden de su vida.

En 2003 y tal como salió de la cárcel (tras haber sido detenido en posesión de crack), Bastard fichó por Roc-A-Fella Records y como no acababa de llegarle el dinero del adelanto del disco decidió grabar una especie de reality para MTV llamado «Inside Out: Ol’ Dirty Bastard On Parole».

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En el programa, vemos a un ODB en casa de su madre (debido a un arresto domiciliario) entre la euforia por su nuevo fichaje y la desesperación (llamando a RZA para pedirle dinero) en una personalidad que, volvemos a decir, necesita mucha más ayuda psicológica que la que le brindaron, si es que llegaron a hacerlo.

ODB se nos fue el 13 de noviembre de 2004, solo dos días antes de cumplir 36 años. Aunque en principio Ghostface y RZA declararon que se debía a un infarto, luego se supo lo que todos intuíamos: el artista había muerto de sobredosis. Fallecía así una fuerza de la naturaleza, un talento nato y un tipo tan peculiar como su propio rap, cosa que no se puede decir de muchos.

La infancia con carencias a menudo puede darnos un vacío que ni el dinero ni la fama pueden llenar y uno busca desesperadamente curar esas heridas mediante las drogas o el alcohol, caso de ODB. Aun así, siempre se dice que mientras la música de un artista siga siendo escuchada éste nunca estará realmente muerto, y si es así este miembro de Wu-Tang Clan permanecerá por siempre vivo.


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