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Las 4 peligrosas caras ocultas de Michael Jordan

Por JD Romero / 13/05/2020
Las 4 peligrosas caras ocultas de Michael Jordan

No cabe ninguna duda, el documental «The Last Dance» es una de las mejores cosas que nos han pasado en cuarentena. Que una serie documental sobre el gran Michael Jordan aparezca en Netflix (en medio de un encierro sin antecedentes) a razón de dos capítulos por semana es una especie de regalo de Dios. Queda dicho.

Y claro, ya podíamos imaginarnos algo de lo que podía incluír el metraje. Aparte de los detalles sobre crecimiento, ímpetu, energía y sacrificio de Jordan (y de sus hitos deportivos), algo nos hizo saltar la alarma cuando el propio exjugador dijo «Mucha gente va a pensar que soy una persona odiosa tras ver el documental».

Quizás no llegamos a tanto, pero si es cierto que la leyenda absoluta del baloncesto es cuanto menos más humano de lo que pensábamos.

Hasta la estrella más grande también tiene sus sombras

Suele pasar cuando te pasas la vida bajo la tutela de jefes de comunicación, de marketing y con marcas que pagan barbaridades por poner tu nombre en sus productos.

Todos ellos intentan tapar tus defectos, tus vicios y tus escándalos para que la imagen siga siendo impoluta y se siga vendiendo todo, la maquinaria no debe parar ni dejar de estar engrasada.

Es por ello que hoy desde The Medizine nos gustaría analizar las cuatro caras ocultas de Jordan, esas que nos sonaban pero que en «The Last Dance» nos han ratificado con luz y taquígrafo.

No pretendemos con ello tumbar el mito, pero si humanizarlo. Puedes ser el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos y el logo más popular del mundo, pero eso no quiere decir que no tengas tu lado oscuro.

1. Los insultos a sus compañeros

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En la serie documental de Netflix podemos ver como durante una época en que Jordan ya se había desarrollado como jugador (pero los títulos no acababan de llegar) como su desprecio hacia algunos de sus compañeros (y ejecutivos del club) era latente.

Esta actitud no solo no hizo que los otros jugadores mejoraran -lógico por otra parte- sino que los convirtió en más inseguros y por lo tanto rendían menos en muchas ocasiones.

2. La obsesión con ganar (en todo y a cualquier precio)

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Michael Jordan es un ser humano que lleva la obsesión con competir y ganar al nivel máximo. Eso está bien si no fuese porque debía demostrarse a sí mismo que era capaz de ganar en todo y a cualquier hora y momento.

En los vestuarios, en el autobus, en el avión, en el campo de golf… Jordan debía demostrarse a sí mismo que era mejor que los demás en todo momento, y eso revela un problema psicológico probablemente derivado de su infancia.

3. Su afición a apostar

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La afición (u obsesión) por las apuestas de Michael Jordan en casinos, a las cartas en cualquier lugar, al golf con mafiosos de segunda y en prácticamente todo le llevó a serios problemas.

Se llegó a saber que extendía cheques por deudas de juego a personajes bastante peligrosos e incluso la muerte del propio padre del jugador siempre ha estado relacionada (nos guste o no) con este tipo de oscuros tipos absolutamente escabrosos e impredecibles.

4. Todo por el dinero

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En el año 1990, el demócrata de raza negra Harvey Gantt se presentaba a las elecciones frente al republicano Jesse Helms, un declarado racista. En aquel tiempo, Jordan el tipo más famoso de su Carolina del Norte natal (lugar donde se celebraban esas elecciones) y con su apoyo público podría haber hecho que Gantt ganase en votos.

En lugar de eso, saltaron a la luz las declaraciones de «Los republicanos también compran zapatillas», dando a entender que no se posicionaría dado que eso podía hacer descender la venta de sus Air Jordan.

El comentario fue un absoluto escándalo para el pueblo afroamericano y el jugador hizo una donación a Gantt (casi forzado por su propia madre) que no ayudó a que el candidato negro ganase en aquellas elecciones.


No te pierdas cómo las Kardashian acabaron cambiando el mundo (nos guste o no).