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¿Cómo puede ser tener a Kanye West de presidente?

Por JD Romero / 13/07/2020
¿Cómo puede ser tener a Kanye West de presidente?

Aunque llevaba años rumoreándose, el anuncio oficial de Kanye West a la candidatura como presidente de los Estados Unidos ha sido una noticia objetivamente impactante y que ha corrido como la pólvora por todos los medios de comunicación del mundo. No solo por el hecho de que un rapero (y productor y diseñador y mil cosas más) decida elegir tal proyecto de futuro, sino porque su matrimonio con la más popular de las Kardashian y sus numerosas polémicas lo convierten en el producto ideal para llenar horas y horas de programas amarillistas y páginas de revistas del corazón.

Pero claro, ahora su visión, sus espectativas y sus ambiciones van mucho más allá. Ser un gran productor, rapper, diseñador de moda e incluso emprendedor es algo encomiable, pero ser presidente del país más poderoso del mundo (con permiso de China) es ir uno o mil pasos más adelante. La cosa es que los que hemos seguido a West incluso más allá de sus propuestas artísticas sabemos que tiene un coeficiente intelectual alto, aunque una cultura general más bien basada en cultura pop, valga la redundancia. Bien es cierto que George W. Bush no tenía ni eso (y si un gran historial de problemas con el alcohol, las drogas y la falta de disciplina) y fue presidente de Estados Unidos.

Hace 3 años os hablábamos de la posibilidad de hacernos ricos apostando por Kanye como presidente. Ahora ya no parece tan locura.

¿Como serán los ideales de Kanye West como presidente de Estados Unidos?

Otra de las características de West es un ego desmesurado y su necesidad de alimentarlo contínuamente. No sabemos si se debe a complejos del pasado o a qué tipo de inseguridades en la infancia (tampoco soy psicólogo ni pretendo serlo), pero sabemos que es así, aunque es algo casi inherente al rap. Si West llega a la presidencia de Estados Unidos (ya tiene el apoyo de Elon Musk y se espera el de Jay-Z aunque su amistad no esté en el mejor momento) debe hacer un gran esfuerzo, dejar su ego de lado e intentar hacer lo mejor que pueda -y le dejen- para el bien de los Estados Unidos: los blancos y los negros, los ricos y los pobres, los del Dow Jones y los que trabajan en McDonald’s y Dunkin’ Donuts.

También deberá West hacer un esfuerzo por contenerse, establecerse unos límites y no hablar más de la cuenta, aunque tampoco parece que ese sea el fuerte de Donald Trump. Todos recordamos las palabras de West «George Bush doesn’t care about black people» debido a la nefasta gestión del ex presidente tras el paso del huracán Katrina. Una sinceridad que levantó polémicas pero que a su vez le sirvió para despertar el apoyo de los suyos, mucho más allá de su talento como artista.

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Aunque los orígenes de West no sean humildes, conocemos su empeño en intentar ayudar a los más desfavorecidos. Lleva tiempo trabajando en un proyecto para realizar viviendas económicas y sostenibles para los sin techo y también conocemos la labor de Kim Kardashian intentando hacer justicia con presos que han sido declarados culpables en procesos dudosos. Es por ello que estimamos que tendrán leve inclinación a la izquierda política, aunque conociendo la historia de la política estadounidense todo esto será muy muy moderado.

Si Kanye West llega a presidente, ¿qué cambiaría respecto a Donald Trump?

Sin embargo, su pasado apoyo a Trump nos revela la naturaleza más liberal en lo económico de West, o al menos eso podemos dilucidar. Quizás encuentre un término medio honesto, tal como logró el ex presidente Barack Obama no hace demasiado.

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Se nos aventuran unos tiempos interesantes para la política en Estados Unidos, ya que uno de los tipos más estimulantes del país (para bien y para mal) se presenta a la presidencia. West no se pone límites, es ambicioso, conoce como funcionan los negocios (no en vano es el artista mejor pagado del mundo) y un servidor no duda de su capacidad intelectual a pesar de la previsible caricatura que hacen los medios.

Además, la mayor crítica que puede recibir es que es un artista y no un político profesional, pero ¿no era Ronald Reagan actor y participó en más de setenta películas antes de ser presidente? está ya todo inventado en la política norteamericana.