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Vemos la sangrienta y loca película de Harley Quinn

Cuando Christopher Nolan se hizo cargo de la trilogía de «Batman» en 2005, DC vio una especie de guía de estilo seria y pretenciosa con la que configurar sus películas y competir con Marvel.

Pero la cosa no fue tan sencilla: siguiendo estas mismas pautas, la editorial tuvo batacazos de crítica con «El hombre de acero» (2013), «Batman vs. Superman» (2016) y sobre todo con «La liga de la justicia» (2017), todas bajo la dirección de Zack Snyder.

Es por ello que quisieron enmendarlo con «Escuadrón Suicida» y bajo la dirección de David Ayer. Con una estética mucho más cool, un marketing mucho más actualizado y un casting que incluía a Will Smith, Margot Robbie, Viola Davis, Cara Delevigne o Jared Leto.

Todo parecía que iba a ir como la seda pero no fue así: a la gente no le gustó la película y encima el público no conectó con el universo tan pretendidamente moderno y actual que habían querido crear.

Pero de todo ello si se salvó una cosa: el personaje de Harley Quinn interpretado por Margot Robbie (Queensland, 1990). La australiana y su descaro fueron lo mejor de una cinta que, curiosamente, se había promocionado mucho más por el lado del Joker del -casi- siempre eficiente Jared Leto.

Como era de esperar, DC Comics y Warner vieron un filón que no tardarían en explotar: primero con la serie de animación y luego con el primer largometraje en solitario de Quinn.

DC Comics y Warner vieron la luz en el personaje de Harley Quinn

Y vista «Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)» -«Birds of Prey» en inglés- puedo deciros (sin spoilers, como mandan los cánones), mi conclusión. La directora de origen chino Cathy Yan dirige con soltura (y más para ser casi una novata en largometrajes) la incursión de Quinn en el mundo del largometraje y lo hace fantásticamente bien.

La cinta narra cómo es la vida de Harley Quinn tras emanciparse de su eterno compañero el Joker. La exvillana se unirá a Canario negro, Cazadora y Renée Montoya para hacer algo positivo por una vez en su vida y salvar a una niña del malvado capo del crimen Máscara negra, interpretado por un Ewan McGregor en modo automático.

Hasta los eterno villanos del cómic tienen su corazoncito.

Una especie de Deadpool en femenino

Colorida, explícita, gamberra y efectista, no cabe ninguna duda de que la película en solitario de Quinn basa su éxito en el de «Deadpool». Un personaje alocado e imprevisible que da lugar a escenas violentas, frases cool y a un universo moderno y desinhibido.

Y eso es básicamente «Aves de presa», una película cero pretenciosa que busca tener su momento aquí y ahora en cuestiones momentáneas como el boom del personaje, el carisma de Robbie, una puesta en escena llamativa y peculiar y algo de feminismo. Aunque la película se ríe tanto de sí misma que no sé cuánto hay de mensaje implícito.

«Aves de presa» da justo lo que promete: mucha acción, un ritmo trepidante, luz y color, personajes con carisma y magnetismo (menos el villano principal), frases y chascarrillos que funcionan en su mayoría y, en definitiva, hora y media de diversión sin concesiones.

Si sabes a lo que vas (y no buscas nada más), Harley Quinn es la mejor opción para olvidarte de todo y pasar un buen rato en un mundo de y para locos.


Recientemente hemos repasado las peores películas de la carrera de nuestro adorado Will Smith. Échales un ojo aquí.

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