La Vendición Records: storytelling de delincuencia, drogas y marginalidad

“Tengo 10 años. Cuando salgo del cole, me voy a surfear. Antes estaban los mayores en el agua y no me dejaban sitio, hasta que un día me lancé y empecé a robar olas. Desde entonces soy uno más, porque que sea pequeño no quiere decir que no sea capaz de conseguir grandes cosas”, este es el storytelling del chaval del pelo blanco del ColaCao, Yahel. Era una monada muy convincente, la verdad. “Robé mi PlayStation1 en una caja de galletas, diez años después Sony me paga por las letras”, éste es el storytelling de Kaydy Cain, miembro de La Vendición Records (Los Santos). También es muy convincente.

Logo de La Vendición Records

En el mundo de la comunicación empresarial, el storytelling es una de las herramientas más eficaces y complicadas para crear engagement entre los públicos objetivos. Es eficaz cuando unas audiencias previamente definidas compran un mensaje sugestivo, creíble y con cierto anhelo de superación. Es algo así como el artefacto definitivo, pero es complejo porque no todo el mundo puede peinar canas a los diez años ni rapear como Kaydy Cain. Los storytelling que suelen viralizarse en Internet son aquellos que hablan de gente ordinaria haciendo cosas extraordinarias. Unos roban olas y otros de todo, pero ambos articulan su mensaje bajo la premisa de la autorrealización individual.

Las bandas de trap se han empezado a tomar muy en serio a sí mismas y ya comunican como grandes empresas. Los primeros en ser conscientes de todo esto -como de casi todo en la escena del (t)rap contemporáneo en España- son los chicos de La Vendición Records.

Algunos de los elementos retóricos que utilizan para conectar con sus públicos, para crear identidades compartidas, son la jerga, un discurso aspiracional, un manejo propio (y especialmente activo) de las redes sociales y una serie de rasgos diferenciales que abren la posibilidad de que los chavales puedan “escoger” quiénes quieren ser. No son generalidades, ni lugares comunes tipo: “venimos desde abajo”, “hemos pasado droga”, etc. Que también. Pero no. Me refiero a que Marko Italia repite en mogollón de temas que estuvo preso y que conducía un BMW con 15 años, por ejemplo. O que el tío de Markes se “pinchaba como un tocino”. Son constantes apelaciones a un pasado turbio que casi siempre van acompañadas de un presente cargado de éxito y que, dicho sea de paso, a la gente que habita en la periferia de su target se nos antoja un tanto insolente. Pero es su rollo. Y sus letras destilan honestidad. Utilizan un relato que repiten sistemáticamente sin otro fin que el de fabricar un mito creíble y sexy. Lo consiguen.

Khaled, Yvng Beef y Kaidy Cain, miembros de Los Santos

Ese contraste pasado-presente no supone un mezquino ejercicio de aburguesamiento, sino todo lo contrario: es la prueba empírica de que se puede reivindicar un pasado humilde sin caer en la autocompasión ni en la canción protesta. La Vendición Records, en el fondo, lanza un mensaje alentador: “hemos podido salir del agujero gracias a nuestra capacidad de trabajo y superación y ahora te vamos a restregar todo nuestro dinero por la cara, puta“. Hay un trasfondo político involuntario, y éste es profundamente neoliberal.

La Pxxr sabe lo que quieren contar, cómo contarlo y a quién se lo cuenta. No todos los traperos españoles pueden hacerlo porque -muy a su pesar- no poseen el bagaje delictivo de esta banda de colegas de toda la vida. Y los que lo fingen, que no son pocos, a mí personalmente me suscitan la ingrata sensación del sonrojo. Una sensación que, por otro lado, no difiere en exceso de la que me aflige cuando contemplo, perplejo, a uno de esos autoproclamados poetas de 40 tacos soltando su interminable soflama pseudofilosófica con pantalones anchos en pleno 2017. Los guardianes de la fe, dicen. Pero eso daría para otro artículo…

Los valores añadidos que poseen a la hora de dirigirse a sus públicos tipos como Kaydy Cain, Yvng Beef, Marko Italia, Markes, Caballo de Rally, Tiburón o Khaled frente a la inmensa mayoría de bandas de trap en España son fundamentalmente dos: que fueron pioneros, y que dominan la retórica de un pasado atravesado por la delincuencia, las drogas y la marginalidad. Éstos son sus fortalezas y, como son de lo más espabilao del rollo, piensan explotarlas hasta liquidar al resto de competis. Normal.

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