«#TBT90s: J’s & Baggies»: el dominio de lo explícito en la era G-Funk

Si esta playlist semanal trata sobre los gloriosos años noventa no podíamos dejarnos uno de los subgéneros más amados y odiados pero, a la vez, característicos de aquella década: el G-Funk.

Nacido de la mezcla entre el Gangsta Rap de la costa oeste y del funk de los setenta -y algo también de la música Disco-, el G-Funk representa un sonido definido y característico que, aunque sigue vivo, siempre nos envía a una época en la que primaban los pantalones Carthartt beige, las camisas de cuadros y las Converse All Star.

G-Funk: un sonido inseparable de una época en la costa oeste

No en vano, «G-Funk» significa «Gangsta Funk», con lo que el nombre no da lugar a errores. Grupos como Parliament Funkadelik sirvieron a modo de inspiración inmensa para artistas como DJ Quik, Dr. Dre o Daz Dillinger. Su influencia la podemos percibir en el uso continuo de sintetizadores y la importancia del bajo.

Ocasionalmente, los productores reproducen con instrumentos reales los samples en los que se basan. Precisamente, ese detalle es una de las grandes diferencias con el uso de muestras musicales de terceros de la costa este, por ejemplo.

Los nombres propios del ‘G-Funk’ son muchas de las habituales leyendas de la costa oeste por lo que, en esta compilación, encontraremos a WC -que luego formaría parte de Westside Connection junto a Ice Cube y MackTen-, Nate Dogg -la leyenda de los estribillos west coast-, Warren G -autor de probablemente el mejor disco de G-Funk de todos los tiempos- o Tha Dogg Pound: los icónicos apadrinados de Snoop Dogg cuando era conocido como Snoop Doggy Dogg.

No podían faltar Dr. Dre y el propio Snoop, Eazy-E y el mítico Dj Quik en una playlist que parece una especie de cápsula del tiempo. Y es que darle al play a esta serie de temas es como viajar a Los Ángeles en la primera mitad de los noventa.

Estamos ante un sonido relativamente melódico que puede dar lugar a engaños cuando escuchamos letras absolutamente explícitas sobre la supervivencia y el día a día en el barrio: fiestas, tiroteos, sexo, familias monoparentales y paseos en coche.

Bienvenidos al G-Funk, un subgénero dentro de un subgénero que no podemos oír sin que nos vengan a la cabeza esas barbacoas con chanclas adidas y calcetines blancos. Eran los salvajes noventa y eso nos es disociable del Gangsta Funk. Rollin’ Down the Street, Smokin’ indo, Sippin’ on Gin and Juice.


Del G-Funk noventero viajamos hasta nuestros días con un nuevo capítulo de The Medizine TV

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