«The Last OG»: más ghetto y gentrificación de la mano de Tracy Morgan

La primera temporada de «The Last OG» («El último original gangsta«) no pudo ser más notable. La idea de la vuelta de un OG de la cárcel a su Brooklyn natal ofrecía muchísimas posibilidades y casi todas fueron aprovechadas: reinserción, vida familiar, gentrificación y todo un abanico de situaciones entre el humor de Morgan (amado y odiado) y el mensaje social.

De las franquicias de café a siete dólares y las redes sociales al cambio en la estética hip hop, la primera temporada hacía humor de los cambios que hemos vivido éstos últimos años y que para una persona que llega tras todo ese tiempo supone todo un shock.

Una distancia entre el protagonista y todas esas cuestiones que sirven de juez objetivo para actitudes que hemos asimilado completamente y que pueden ser ridículas analizadas desde fuera.

Una segunda temporada para disfrutar

En la segunda temporada podemos ver las motivaciones lógicas de alguien que ya lleva un tiempo intentando reintegrarse y la serie va un poco más allá.

Si bien vemos más claramente el mensaje social, continúa el humor de sal gorda marca de la casa y vemos personajes nuevos, entre ellos un respetadísimo (y famosísimo) rapero cuyo nombre omitiremos para no desvelar spoilers.

Además, Tray (Tracy Morgan) estará a dispuesto a entrar en el mundo del emprendimiento y eso dará lugar a darse de bruces con la realidad pero también a situaciones hilarantes marca de la casa.

El contraste entre sus hijos (educados de un modo mucho menos callejero) y las enseñanzas y conocimientos que él quiere darles también funciona a la perfección, mostrándonos cómo muchas veces más no es equivalente a mejor.

El siguiente paso en la integración de Tray

Pero no nos engañemos, el mayor valor de la serie y la razón por la que funciona absolutamente es el carisma arroyador de Tracy Morgan, Tiffany Haddish, Cedric The Entertainer y la nueva incorporación que os animamos a descubrir.

Puestas las piezas principales y la química existente entre ellos, además la producción funciona, encaja y da lugar tanto a las risas como a remover conciencias.

La segunda temporada de «The Last OG» es la evolución necesaria de los personajes y sus situaciones y no sólo no se vuelve predecible, sino que descubre nuevos caminos y situaciones que la hacen mucho más rica, dentro de que se trata de una serie accesible.

Si os gustó la season one esta no os va a decepcionar y si sois amantes de la vieja escuela y no la conocéis ¿a qué estáis esperando?


Y después no olvides echarle un ojo a la serie de Wu-Tang «Of Mics and Men».

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