¿Es ‘The Wire’ la mejor serie de la historia?

A grandes rasgos -y con algunas excepciones, ‘Los Soprano’ (estrenada en 1999) fue la primera gran serie de la historia, entendiendo tal calificación como darle al producto un tratamiento más rico, complejo y con una mayor calidad cinematográfica a todos los niveles.

Y con la serie de HBO se abrió la veda y se dio la vuelta a la concepción que teníamos: progresivamente empezaron a llegar más producciones en el mismo formato cada vez más ricas y con un acabado mejor y mejor.

De alguna manera, empezó a decirse que el mejor cine se hacía en series y, aunque eso no es realmente así (gran parte del cine sigue teniendo un altísimo nivel y una buena parte de las series carecen del mismo), sí es cierto que el salto cualitativo en cantidad y calidad fue tan grande que puso patas arriba la historia de la televisión. Pero hubo otra serie poco después de ‘Los Soprano’ y que acabaría por fortalecer y acrecentar todo ese proceso: ‘The Wire’.

¿Qué tiene ‘The Wire’ para ser considerada una de las mejores series de la historia?

Escrita y producida por un periodista urbano especialista en trapicheos e historias de drogas (el hoy legendario David Simon), ‘The Wire’ narra historias de venta de estupefacientes en Baltimore (Maryland) desde dos perspectivas: por un lado los policías, su escuchas y estrategias y por otro el de los camellos que son seguidos.

Y lo que he explicado brevemente suena a déjà vú, en manos de Simon se convierte en una de las series más estimulantes, completas y ricas en matices de la historia de la televisión.

El conocimiento de Simon sobre la realidad de las calles hace que toda la producción resulte mucho más creíble, amén de decisiones como que algunos de los secundarios son interpretados por personas reales de ese ambiente y no por actores profesionales.

La crudeza, sobriedad y seriedad de la historia (y todo lo que conlleva: fotografía, dirección, vestuario…) hacen de ‘The Wire’ una serie muy realista, aunque también pesimista, y es que lejos de resolver sus conflictos de modo fácil y previsible intentan plantearnos una serie de propuestas bastantes complicadas.

¿Son los malos realmente así o fruto del contexto ahogadizo en que se mueven? ¿Son los buenos así por naturaleza o por haberse criado al otro lado? David Simon plantea esas y mil cuestiones más de modo sutil en una serie que era una obra maestra en su día y que sigue mejorando como el vino.

Y es que Ed Burns (un exdetective de homicidios de Baltimore) ayudó a Simon en la escritura de muchos de los capítulos, dando lugar a ese tono sombrío basado en las experiencias de los propios escritores de la producción, plenos conocedores de la realidad que plantean.

De ese modo, ‘The Wire’ no es una serie fácil de digerir: los primeros capítulos son lentos y puede parecer que está sobrevalorada… Hasta que empieza a atraparte y uno al acabarla tiene esa sensación de haber presenciado algo tan histórico y elevado como alejado de la mayoría de sus supuestos iguales.

‘The Wire’ es un puzzle que al principio repatea y luego se convierte en un manjar al que volver de vez en cuando. Cada protagonista, cada lugar, cada plano: todo es magnífico en la serie y nada es fácil de digerir, y al final deja esa desazón de que vivimos en un mundo injusto a todas las escalas, en un sistema que no funciona y que no parece ir a mejor.

Pero esa sensación agridulce merece con creces la pena al asistir a una obra maestra televisiva sin precedentes que te agarra y no te suelta… En la vida.


Hablando de éxitos… Hablamos de cómo Eazy-E descubrió a Bone Thugs N’ Harmony. Échale un ojo aquí.

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