«Watchmen» de HBO: una magnífica oportunidad perdida

Aventurarse a adaptar cinematográficamente o en formato serie una obra del peso y el calado de «Watchmen» es tan valiente como meritorio, y aquellos que lo llevan a cabo deben saber que se arriesgan a ser vapuleados hasta el infinito y más allá.

Y con cierta razón, no en vano «Watchmen» (el cómic, claro está) tiene tantas lecturas, historia dentro de las historias y tanto jugo en su interior, que cada vez que uno se adentra en él, parece que nunca antes lo había leído. De ahí que sea -muy probablemente- el mejor cómic (o novela gráfica, no se me enfaden) de todos los tiempos.

Ya en 2009, un Zack Snyder en estado de gracia tuvo la firmeza y el talento no solo de dirigir una adaptación en formato largometraje del cómic, sino de que resultara absolutamente sobresaliente (e infravalorada). Los conocedores de la obra de Alan Moore sabrán el mérito que tuvo hacer una versión cinematográfica que, además de ser fiel estéticamente, transmitiera todas las sensaciones e ideas de aquella obra maestra en forma de tebeo.

Zack Snyder ya tuvo la valentía de hacer un dignísimo largometraje

Y sí, sabemos que Moore (que venía curado de espanto por la adaptación de «La liga de los hombres extraordinarios») renegó de aquella cinta antes de que siquiera se empezase a rodar, pero imaginamos que al ver el resultado también se sorprendió gratamente. Y, si no lo hizo, fue por cuestiones de ego y cabezonería. No hay nada malo en aquel film y sí mucho talento, esfuerzo y buenas decisiones en él.

Y llegado 2019 nos disponemos a ver la adaptación post Watchmen (ya saben que cuenta los sucesos posteriores) en formato serie y por parte de HBO.

En principio las siglas nos dan cierta tranquilidad y el casting -que cuenta nada más y nada menos que con Regina King, Jeremy Irons, Don Johnson, Tim Blake Nelson Louis Gosset Jr- también, pero no es oro todo lo que reluce, al menos tras ver los primeros capítulos.

Lo que comienza provocando cierto interés en el universo «Watchmen» pronto cae en la acción por encima de la profundidad, la estética (no hay mucha de la suciedad del cómic y la cinta de Snyder) por encima de los diálogos y las caras por encima parecen estar para tapar defectos de forma y fondo.

Uno se siente entre incrédulo, desubicado y expectante tal como transcurren los minutos y la cosa no parece mejorar después.

Una magnífica oportunidad desaprovechada

De modo que de uno de los cómics más complejos, completos y maravillosos de todos los tiempos nos encontramos con un hijo mucho más simple, más vacío y que se conforma con aligerar su peso para generar dividendos con una marca reconocible, ignorando que esa marca lo es por un inmenso y maravilloso trasfondo de la que sacar oro.

Oportunidad perdida por parte de HBO que con unos cimientos inmejorables ha producido una serie más. Y la cosa no aburre, todo sea dicho, pero uno no se pone una producción que lleva un nombre de tanto peso para ver algo tan -a priori- básico y con pocas capas, de modo que volveremos al cómic y si nos apetece hacerlo frente a la televisión nos pondremos la película de Zack Snyder.

Quizás a la próxima todo estará a la altura del genio de las barbas.


Si eres un cinéfilo -o cinéfila- hasta la saciedad, igual te interesa entrar en nuestro debate: ¿volverá Spike Lee a ser lo que un día fue?

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