«Aguas oscuras»: bienvenidos a este mundo de mierda

Aunque pueda parecer lo contrario, el cine (no el documental) se acerca menos a la denuncia social de las mega corporaciones de lo que debería y es que, al fin y al cabo, en muchas ocasiones quienes ponen el dinero para ambas industrias suelen cruzar relaciones.

Y cuando lo hace, por regla general, es cuando ha pasado el tiempo suficiente para que el mensaje no haga suficiente daño. De ese modo se queda bien y nadie -de los de arriba- resulta dañado. Hollywood y el resto del mundo contentos.

Es por ello que suelen ser bienvenidas este tipo de producciones siempre que la calidad esté al nivel de la denuncia. Llama la atención que sea Todd Haynes (Los Ángeles, 1961) un obseso del estilismo y responsable de «I’m Not There» (2007) o «Carol» (2015) el que esté al cargo de esto, lo que convierte al film en doblemente interesante.

O en triplemente interesante, si vemos que el eficiente Mark Ruffalo está frente a la pantalla (y en la producción) y le acompañan Anne Hathaway y Tim Robbins. Casi nada.

Nombre propios de peso para la denuncia de las grandes multinacionales

Aguas oscuras narra la historia real de la lucha de un abogado que durante gran parte de su vida intenta destapar y luego luchar contra la conexión entre un buen montón de muertes y enfermedades y los vertidos de una importantísima multinacional.

Durante el largo y arduo proceso, el abogado (Ruffalo) verá cómo su sacrificio traerá consecuencias para casi todos los aspectos de su vida.

La cinta es -relativamente- valiente y todo parece encajar en modo y forma, pero hay algo que nos deja un poco fríos tras su visionado (y no es precisamente la exposición al decepcionante mundo en que vivimos). A pesar del esfuerzo de Haynes por mostrarnos el lado personal de un proceso casi eterno, es su preciosista y gélida dirección la que pone demasiada distancia entre nosotros y lo que ocurre.

Lo que le funcionaba en la mayoría de su filmografía es aquí una especie de hándicap para empatizar y conectar con los protagonistas. Pero no no nos engañemos ni demos lugar a errores: lo que esa característica hace es que el largometraje sea notable y no sobresaliente. Una oportunidad perdida para un film que podía ser redondo, dado el tema que toda y los actores implicados.

«Aguas oscuras» es un buen film, que no redondo

Aguas oscuras es una película que nos vuelve a mostrar cómo el dinero está antes que la salud para muchas de las grandes empresas del mundo, y que es casi imposible luchar cuando el de enfrente tiene mucho más poder y dinero.

Pero también es una efectiva cinta que no pasará a la historia y que se antoja más como oportunidad perdida que como obra de referencia en el tema social.

Aún así, demuestra con bastante claridad el mundo en el que vivimos y la calidad de muchos de esos a los que llamamos seres humanos.


Puedes ver aquí 3 buenos documentales con los que empezar a coger ideas para cambiar el mundo.

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