Celebramos el #BlackHistoryMonth analizando la situación desde dentro

🇪🇸 El siguiente artículo fue escrito originalmente en inglés por nuestro corresponsal en Nueva Jersey Denzel Jones. Puedes leer la versión en inglés aquí. Traducción y adaptación por Natalia Warrior y Álvaro Reneses.

🇺🇸 The following review was originally written in English by our New Jersey correspondent Denzel Jones. The English version can be found here. Translation and adaptation by Natalia Warrior and Álvaro Reneses.


El mes de febrero es el mes de la Historia Negra en Estados Unidos. Desde The Medizine, pensamos que sería pertinente hacerle un pequeño homenaje a la cultura negra durante este mes, teniendo en cuenta que las raíces de la música con la que ponemos banda sonora a nuestras vidas están arraigadas en ella.

Barajamos distintas opciones para abordar esto: tal vez una foto de Martin Luther King en Instagram ya hubiese sido suficiente, quién sabe. Sin embargo, decidimos darle un enfoque algo distinto y le pedimos a nuestro corresponsal en Nueva Jersey, Denzel Jones, que escribiera un artículo con el que nos pudiéramos hacer mejor a la idea de por qué este mes es tan importante en su país. Posiblemente ya te habrás dado cuenta, pero algunos de tus artistas favoritos hablan de esto en sus temas.


Incluso si la tecnología que existe hoy hubiese existido hace 100 años, no creo que hubiera sido posible que alguien leyera este artículo. De hecho, no creo que yo hubiera sido capaz de escribir esto. ¿Por qué? Mi familia no hubiera podido permitirse un ordenador portátil. E incluso aunque pudiéramos, nadie nos hubiese vendido uno. Si lo hubiesen hecho, nos habrían cobrado de más. Pero de haber sido capaces de adquirir dicha pieza de equipo caro y todavía tener dinero para Wi-Fi, mis lectores sólo serían personas con mi mismo color de piel.

La vida era extremadamente difícil en 1917 para las personas de color y sólo una fea palabra puede resumir con precisión por qué: racismo. En esencia, es sobre lo que mi país fue construido. ¿Estoy orgulloso de ser americano? Sí. ¿Estoy orgulloso de los mensajes publicitarios que ayudaron a diseñar y avanzar mi mundo? Muchos eran racistas, pero claro. ¿Estoy orgulloso de la cultura que se desarrolló aquí? De parte de ella. Pero nunca voy a estar orgulloso de las medidas que se tomaron para llegar hasta aquí.

¿Estoy orgulloso de ser americano? Sí. Pero nunca voy a estar orgulloso de las medidas que se tomaron para llegar hasta aquí.

El 6 de diciembre de 1917 se cumplieron tan solo 52 años desde que la esclavitud fue abolida, pero aparte de que se sacaba provecho a costa de otros seres humanos, la hostilidad y las condiciones no eran demasiado diferentes. Había escuelas y barrios segregados -porque nuestro más alto tribunal lo aprobó-, fuentes de agua también segregadas, salarios bajos, sin derecho a voto, y linchamientos; sólo por nombrar unos pocos obstáculos.

1917 fue un año duro para la comunidad afroamericana

Disturbios horripilantes se llevaron a cabo entre negros y blancos, pero sólo dos se iniciaron ese año. Uno de las cuales se alargó durante tres días a principios de julio en el este de St. Louis (Illinois): el Congreso informó que entre 40 y 200 personas murieron, cientos resultaron heridas y 6.000 negros fueron expulsados ​​de sus hogares. El otro disturbio racial estalló apenas dos meses después en Houston (Texas) entre soldados negros y ciudadanos blancos. Dos negros y once blancos fueron asesinados, pero 18 soldados negros fueron colgados como retribución. Esos hombres no eran los únicos muertos, según los informes, otros 36 afroamericanos también fueron linchados ese año.

Puede que no destaque que estoy mencionando que los soldados eran negros pero, lo creas o no, hubo un momento en que a los negros no se les permitía entrar en las fuerzas armadas. Eso fue hace más de 200 años -pero no menos, que es extraño. En los estados libres del norte de los Estados Unidos los negros lucharon junto a los blancos en la guerra revolucionaria, pero en el sur no se les permitió. Estaba prohibido. Los maestros temían que si les daban armas a los esclavos se vengasen de ellos. Pero a medida que los presidentes y las guerras iban y venían, la demanda de los soldados negros aumentó.

De hecho, en 1917, durante la Primera Guerra Mundial, había 370.000 hombres negros en el ejército con más de la mitad destinados a zonas de guerra francesas. A pesar de todo, a los blancos no les gustaba la idea de dar armas a la gente negra, ni les enseñaron cómo utilizarlas, por lo que fueron relegados a puestos de apoyo y realmente no presenciaban la batalla. Si realmente quieres entender lo que estoy diciendo, tienes que ver la película Red Tails. Es una película de acción emocionante que muestra la lucha mejor que de lo que yo puedo expresar con palabras.

¿Cuáles son las diferencias ahora? Obviamente hemos progresado. No sólo con los derechos civiles, sino como una nación. No puedo decir con confianza que no hay tantos racistas, pero la mayoría de la gente, blancos y negros, se aceptan los unos a los otros. Hay más millonarios negros -en comparación con 1917, cuando sólo estaba Señora C.J. Walker, la primera persona afroamericana que consiguió hacerse millonaria por sí misma-, las escuelas ya no son segregadas, la “acción afirmativa” protege a todos en el lugar de trabajo de la discriminación, hemos tenido nuestro primer presidente negro, y Taylor Swift puede rapear canciones de Kendrick Lamar en las redes sociales.

Ahora bien, no sé si es nuestra Constitución -o las lagunas en ella- pero simplemente parece que no puede librarnos de crímenes intolerantes que incluso han sido capturados en vídeo. Ejemplos: Laquan Mc. Donald y Sandra Bland. Laquan, de 17 años, disparado 16 veces por distintos agentes de policía. A Sandra Bland la pararon en un control de tráfico sin sentido, y la encontraron colgada en su celda de la cárcel tres días más tarde.

¿Terminará el racismo algún día? No lo sé, es difícil de decir. Pero sé que el odio se enseña, que no es inherente. Y también sé que los niños en algunas partes del mundo ni siquiera son conscientes de la difícil situación a la que se enfrenta la gente como yo. Pero como traté de explicarle a una amiga de la otra parte del océano, no es su culpa no saberlo. Ahora ya lo sabe.

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