Se revela la sorprendente dieta de comida basura de Donald Trump

Que la comida basura es adictiva es algo que casi todos conocemos. Los azúcares, el glutamato, los aditivos y las calorías que integran las hamburguesas, patatas, burritos, pollo frito, aros de cebolla, nuggets, bebidas azucaradas y similares es tal que nuestro cuerpo pide más cuanto más consumimos. Si somos de ir de vez en cuando, sabremos que el organismo nos pide ir a comer a alguna cadena de este tipo cada cierto tiempo, de ese mismo modo, si somos de ir cada semana, la necesidad que sentiremos de esos mismos ingredientes y aditivos será cada vez mayor, algo así como lo que ocurre con la droga.

Aun así y como todo en la vida, ir de vez en cuando a comer una cadena de fast food no es malo. Nos ofrecen un servicio rápido, económico y toda una ración de calorías en un entorno cercano y familiar bastante accesible. Si a diario tenemos una dieta equilibrada y hacemos deporte regularmente no hay nada malo en ir a uno de estos lugares de vez en cuando, aunque si hacemos caso a los nutricionistas lo ideal es no ir jamás.

Lo que nos llama la atención es que haya personas relevantes del mundo de los negocios y la política -es decir, gente con mucha preparación supuestamente, y con poder adquisitivo-, que sean habituales de este tipo de comida y que la consuman a diario. Hablamos de personas tan relevantes como el empresario Warren Buffet o el último presidente del gobierno de Estados Unidos: Donald Trump.

En el caso de Trump llega a ser casi terrorífico. Un tipo de setenta años con todo el estrés que puede tener siendo una de las personas más odiadas del planeta y que –según su exdirector de campañacome miles y miles de calorías provenientes de comida basura cada día y sin aparente control. Conocíamos su afición por las hamburguesas, refrescos y similares, pero lo que ha relevado este exalto cargo del presidente es sorprendente.

Uno de sus platos favoritos es un filete bien hecho con abundante ketchup, aunque entre sus cadenas favoritas están McDonald’s, Kentucky Fried Chicken y las franquicias mayoritarias de pizza. Un pedido normal para una comida a McDonald’s del presidente Trump consta de (atención): 2 Big Macs, 2 Filet O’ Fish (hamburguesa de pescado) y un batido de chocolate. Unas 2.500 calorías en una sola comida y el doble de sal de lo que se recomienda en todo un día.

La afición de Trump por este tipo de comida es tal que llegó a decirle al chef de la casa blanca que creara un ‘cuarto de libra’ (ya saben, una de las hamburguesas más clásicas y populares de McDonald’s) para él. Incluso en una reciente visita a Japón, el presidente rechazó un almuerzo con sushi y comidas típicas del lugar para comer una hamburguesa con queso, ketchup y mostaza durante un encuentro oficial. ¿Le pasará factura esta obsesión por la comida basura?

¿A mí? Qué va…


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