Por qué la muerte de Juice WRLD debería preocuparnos a todos

Cuando nos despertábamos con la noticia que aparecía por todos lados no dábamos crédito. La muerte de Juice WRLD nos llegó por sorpresa y nos dejó a todos afectados. La epidemia de jóvenes artistas que mueren cuando aún están despegando sus carreras y tienen todo su futuro por delante es preocupante, porque parece no tener fin si echamos la vista atrás unos años.

Primero Lil Peep, después Mac Miller y ahora Juice WRLD. También nos dejaron XXXTentacion y Nipsey Hussle, ambos asesinados a sangre fría. Pero lo que tienen en común los tres primeros es la causa de su muerte, que es supuestamente sobredosis por drogas.

Llamémoslo lean, xanax, codeína o cualquier otra sustancia similar, el caso es que muchos jóvenes artistas consumen sustancias tan adictivas o más como la heroína, ojo al dato. Y lo dicen sin pudor en sus letras.

Juice WRLD es la última víctima en caer bajo los efectos de las drogas

Lil Peep hablaba de su adicción y depresión en sus canciones, y era una de las voces más conocidas de un estilo de rap personal y sensible surgido en los últimos tiempos. Tenía 21 años, y a su muerte se sumó la de Mac Miller, que fue hallado sin vida en su casa en Studio City (California) tras una sobredosis. Tenía 26 años.

El caso de Juice WRLD lo podemos ver en varias de sus canciones, donde relata sus problemas y cómo lidia con ellos. En su tema ‘Legends’, dedicada curiosamente a XXX y Peep, dice:

What’s the 27 Club? We ain’t making it past 21; I been going through paranoia.

¿Qué es el Club de los 27? No estamos pasando de los 21; he estado paranoico.

Y en su mayor éxito, ‘Lucid Dreams’, dice:

I take prescriptions to make me feel a-okay.

Tomo pastillas para intentar sentirne bien.

Los problemas eran palpables, y su solución era acudir a las sustancias.

Es cierto que el mundo de las drogas siempre ha estado ligado a la música, ya desde el siglo pasado. El rock fue el género que se llevó la palma y era el equivalente a lo que el rap es hoy. En los años 70, las drogas se llevaron a Jimi Hendrix, Brian Jones o Jim Morrison entre otros, y todos murieron con 27 años, pasando a liderar «El club de los 27.

La muerte de Juice WRLD viene a ser una siniestra analogía. La generación de raperos alrededor de los 20 que han crecido en estos últimos años está viviendo un momento parecido.

¿Cómo acaban las drogas entrando en las carreras de los músicos?

¿Qué es lo que los lleva a acabar consumiendo y, sobre todo, abusando de estas sustancias cuando tienen todo lo que desea cualquier músico? Fama, reconocimiento, números y apoyo. Esos cuatro pilares los alcanzaron tanto Mac como Peep y Juice.

Quizás la fama les llega demasiado rápido, se ven abrumados, sobre todo en una época en la que puedes pasar del anonimato al estrellato a una velocidad imparable. Son jóvenes, impulsivos e impredecibles. Y las sustancias llevan años ahí, pero nadie se había parado a pensar en su influencia. Es ahora, cuando acumulamos varios muertos, sobre todo de este calibre, cuando nos damos cuenta de que algo falla.

Con la muerte de Juice WRLD, han comenzado las preguntas. Su madre dijo en un comunicado que su hijo “luchaba contra la dependencia de medicamentos” y que esperaba que “las conversaciones que inició con su música y su legado ayuden a otros a vencer sus batallas, eso es lo que más quería”.

Las reacciones a la muerte ya se han producido. Trippie Redd, uno de los jóvenes artistas que lideran esta generación, declaró en su perfil de Instagram: “No vamos a hacerlo más. Ya no vamos a tomar nada que no sea hierba. Punto. Cuando digo nosotros, digo nosotros como grupo, todos, toda la música emo. Nada de drogas”. A esta reacción se unieron la de Lil Pump y Lil Mosey, que aparentemente también dirán adiós a las drogas.

En muchos casos, los jóvenes artistas consiguen contratos multimillonarios con discográficas donde lo único importante para sus jefes es la música. El artista, su estado físico y mental pasan a un segundo plano, siendo un mero número dentro del conglomerado. Estas empresas les dan todo lo que ellos les piden, pero no asumen responsabilidades en cuanto a su salud, su imagen o sus hábitos.

De ahí que en una entrevista con el Daily Mail, la exnovia de Juice WRLD lo describiera como «depresivo» y señalara que las discográficas estaban tan desesperadas por ficharlo que “le daban cualquier cosa”, en referencia a su adicción a los medicamentos.

Así que nosotros como consumidores solo podemos prestar atención a las letras de nuestros cantantes y no solo a la melodía, preocuparnos cuando se sientan solos, acompañarles aprovechando que estamos a un solo clic de contactar con ellos y hacerles ver que son queridos en todo el mundo. No glorificar el consumo de drogas, sino educar en el uso responsable. Y rechazar a aquellos que las usen como modo de vida.

Quizá así consigamos algo. Debemos dejar de ver estas muertes como una más y tratar de preservar a estas jóvenes promesas que lo pierden todo de un día para otro. Y para empezar, plantear este tema y reflexionar sobre ello puede ser un buen inicio.

RIP Juice WRLD. (Y todos los que se fueron antes que él, claro)


Reflexionamos también sobre el polémico libro de Michael Jackson.

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