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“Borat 2”: nuestra opinión de la última locura de Sacha Baron Cohen

Por JD Romero / 28/10/2020
“Borat 2”: nuestra opinión de la última locura de Sacha Baron Cohen

Aunque Sacha Baron Cohen (Londres, 1971) ya era un cómico (y un actor) consagrado antes de la primera «Borat» (2006), lo cierto es que la película sobre el reportero de Kazajistán lo encumbró como un talento fuera de lo normal. Llegó el momento de «Borat 2», en pleno y apoteósico 2020.

Y es que nos guste su humor -que mezcla la brillantez con lo más zafio y escatológico- o no, lo cierto es que su talento ecléctico está fuera de toda duda. Cohen es capaz de trabajar a las órdenes de Tim Burton (como en «Sweeney Todd»), protagonizar la fantástica miniserie «El espía» y compaginarlo con sus creaciones más polémicas como «Bruno» o «Ali G».

Tanta es la flexibilidad de Baron Cohen como artista, que nunca sabemos que será lo próximo con lo que va a sorprendernos.

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El retorno de «Borat 2» en pleno 2020

La cuestión es que quedaba claro que Borat volvería antes o después, y nada mejor que hacerlo justo antes de las próximas elecciones del país de las barras y las estrellas, ese que cuestiona tan implícita y explícitamente el actor.

Y dicho y hecho: «Borat 2» salía hace solo unos días de la mano de la cada vez más interesante Amazon Prime, y ahí teníamos que estar nosotros para verla y para contarte nuestra posterior opinión.

En «Borat 2», nuestro protagonista favorito del universo del falso documental vuelve de nuevo a los gloriosos Estados Unidos desde su Kazajistán natal, para intentar acercarse a la figura de ciertos republicanos reconocidos que pueden hacer que la nación del reportero sea gloriosa de nuevo. Una misión difícil pero no imposible.

Además, en esta ocasión lo acompañará su única hija, interpretada magníficamente por la bulgara María Bakalova.

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Como podíamos esperar, Borat saca los colores de los Estados Unidos, por un lado con su grotesca manera de ser, y segundo -y ahí uno de los grandes alicientes del film- por cuestionar las costumbres, maneras y formas de ser de los norteamericanos. A menudo un país tan ensimismado que se le olvida relajarse y reírse de sí mismo.

Pero no podemos pasar por alto una idea que sobrevuela explícitamente toda la cinta: Borat se acerca a los republicanos para poner en duda sus ideas y, además, amplificar la polémica inherente al propio personaje.

Al ir de la mano de personas tan conservadoras, las barbaridades e imprevisibles excentricidades del artista parecen aún mayores. Si crees que la inclusión de su hija en este film le da a la película un tono menos gamberro, no puedes estar más equivocado.

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Más allá de la escandalosa polémica con el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani (que supongo has visto en todos los medios), «Borat 2» es inferior a su predecesora, quizás por no existir el factor sorpresa de la primera, quizás porque las escenas son más irregulares.

Sea como sea, el falso documental ofrece razones de veras para darle un visionado: primero por el siempre interesante Baron Cohen, segundo por el maravilloso descubrimiento de Bakalova, tercero porque siempre nos apetece ver al reportero más hábil de Kazajistán y cuarto porque intenta -de nuevo- poner patas arriba a la parte más conservadora de Estados Unidos.

Casi nada.


Y vamos del cine a la música para recordar los mejores discos de la historia de Motown.