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‘Exodus’ de DMX: nuestra opinión del disco más esperado del año

Por JD Romero / 28/05/2021
‘Exodus’ de DMX: nuestra opinión del disco más esperado del año

La triste y repentina muerte de DMX puso en valor algo que ya sabíamos y que -injustamente- salió a relucir cuando ya era demasiado tarde: el inmenso talento y el estilo hiper personal del artista de Yonkers. Sus tics (ladridos, gemidos, etc), su voz grave, las instrumentales de Swizz Beatz (entre otros) y la fuerza de sus estribillos han sido tan inmensamente reconocidos como, a su vez, lo han sido completamente a destiempo.

DMX ha conseguido lo más difícil: superar las propias expectativas que ya había

Y no es que DMX no tuviera éxito en vida, que lo tuvo y mucho (cinco discos seguidos números uno y más de quince películas ), pero todos sabemos que durante muchos años fue casi olvidado. En parte por la mala gestión de su propia vida, en parte por la volatilidad de las redes sociales, con las que todo queda atrás demasiado rápido. Incluyendo las leyendas vivas.

La cuestión es que fue el propio Swizz Beatz el que anticipó que el disco póstumo de DMX sería una obra maestra, lo cual elevó el hype a mil. Y la cosa es que (una vez oído el álbum) podemos decir que tenía razón. No solo se trata un L.P. de un mártir del género aderezado con iconos en los featurings, el disco es sencillamente fantástico. Y lo es de principio a fin.

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‘That’s My Dog’ (con The LOX) nos transporta a la Nueva York de los noventa, a pesar del jugueteo de la percusión. ‘Bath Salts’ (Con nada más y nada menos que Nas y Jay-Z) es tan arriesgada en el beat como absolutamente genial en su conjunto, ‘Dogs Out’ (Con otra leyenda como Lil Wayne) es más líquida y relativamente experimental, aunque igualmente estimulante.

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‘Money Money Money’ (con Moneybagg Yo) nos lleva de vuelta a los noventa con su sample de violines, ‘Hold Me Down’ (junto a Alicia Keys, esposa -dicho sea de paso- de Beatz) equilibra el álbum con un toque más melódico y R&B. Uno de los platos fuertes (la colaboración con Bono, líder de U2) es mejor aún de lo que esperábamos, teniendo en cuenta el obvio contraste entre ambos. Es esa quizás, la canción más accesible del disco, aunque no desmerece ni un ápice.

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‘Hood Blues’ (junto a los chicos de Griselda) es -lógicamente en la opinión del aquí firmante- el mejor corte del disco, con ese sample soul y el contraste de los emcees de Buffalo y el de Yonkers. Llegamos de ese modo a ‘Take Control’ (junto a Snoop Dogg), un homenaje al soul de comienzos de los setenta, sample de Marvin Gaye incluído.

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Nos movemos hasta ‘Walking in the rain’ (de nuevo junto a Nas), también noventera, tranquila y casi minimalista en una especie de momento de intimidad junto a Earl Simmons y Nasir Jones. El álbum termina con ‘Letter To My Son’ (con Usher y Brian King Joseph), un tema reflexivo, espiritual y retrospectivo en el que descubrimos al DMX de la última etapa de su vida, ese más complejo y a la vez sencillo del que hablaban sus amigos y vimos en la entrevista de «Uncensored».

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Tras varias escuchas del álbum y después de dejarlo reposar, podemos decir que estamos ante un disco mayúsculo, apabullante en calidad a todos los niveles: raps, instrumentales, colaboraciones y equilibrio entre temas. Hay momento para la calle, para la reflexión, para el arrepentimiento y para la fiesta y, sobre todo, nos recuerda para siempre la magia y el talento de un tipo que se fue demasiado pronto.

Podemos decir claramente que ‘Exodus’ es la obra magna de la que hablaban todos aquellos que colaboraron en él y lo oyeron antes que nosotros. Tenemos por tanto una sensación agridulce: por un lado es la celebración y la prueba del inmenso talento de DMX, por otro lado, también es su álbum póstumo. Exacto, este tipo que nos acompañó durante gran parte de nuestras vidas se fue para siempre y no va a volver.

Pero ‘Exodus’ no solo es el coronamiento definitivo de un genio llamado DMX, también es esa mencionada celebración del mejor rap, de ese género atemporal que nos pone los pelos de punta entre rimas y beats. Dicho esto, solo podemos darle las gracias a DMX -allá donde esté- por volver a darnos tanto y tan bueno… incluso desde eso que los cristianos llaman cielo.