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Los mejores discos de la historia de Wu-Tang Clan

Por JD Romero / 01/02/2021
Los mejores discos de la historia de Wu-Tang Clan

Desde aquel álbum de debut a finales de 1993 hasta hoy, Wu-Tang Clan son sencillamente uno de los grupos más relevantes de la historia del rap. Y lo son por muchas y diversas razones: desde la revolución musical que supusieron, hasta contar con más miembros que ninguna otra banda del género o por tener un logo que hemos acabado encontrando en camisetas de H&M.

Y, aunque suene a tópico, el gran responsable de ello es un tipo llamado Robert Diggs y apodado RZA, que realizó un extenso plan que iba desde producir mejor que la mayoría en la historia (mezclando soul setentero con samples de kung fu y sonidos más digitales) con la contratación de los diferentes miembros por distintas discográficas y con el encargo de un logotipo reconocible.

¿Cuáles son los mejores discos de Wu-Tang Clan?

Unos conocimientos marketinianos natos y un talento musical fuera de lo común, hicieron que la banda transgrediera y se convirtiese en un símbolo del rap incluso fuera del rap. Es decir: Wu-Tang Clan son los Rolling Stones del hip-hop, una banda que es imposible desconocer, aunque seas la persona más ignorante del planeta y odies el rap.

De ese modo, era lógico acabar haciendo un ranking de los mejores discos de la historia del clan. Un trabajo que no es sencillo, porque entre trabajos conjuntos, discos en solitario, grupos satélite y bandas en paralelo se pone en casi cien discos.

Pero, cuando uno ha oído todos esos discos miles de veces, al final es capaz de organizar la cabeza y hacer un ranking relativamente justo.

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Eso sí, este orden es personal y subjetivo. Puedes coincidir con él o no, pero si queda una cosa clara: es una aproximación bastante cercana a la opinión general y a la concepción que se tiene del clan, no basada en tópicos, sino en la magia de cada uno de esos discos con la fotografía general que crea el paso del tiempo. Empezamos.

Wu-Tang Clan – ‘Enter the Wu-Tang (36 Chambers)’ (1993)

El álbum que lo comenzó todo. El soul agridulce, las frases de los clásicos del kung-fu, las disonancias voluntarias y el eclecticismo más absoluto en un disco que lo cambió todo.

Es imposible borrar de la cabeza aquellos primeros vídeos musicales (‘Protect Ya Neck’, ‘Cream’ o ‘Can it be all so Simple’) donde no dejaba de aparecer emcee tras emcee, a cada cual mejor.

La historia del rap en formato álbum con trece canciones.

Raekwon – ‘Only Built 4 Cuban Linx’ (1994)

La perfección del sonido Wu-Tang y el máximo exponente de la habilidad de sus miembros en el rap. Raekwon se convertía en una especie de mafioso y entregaba uno de los mejores discos en solitario (si no el mejor) de la historia del clan.

RZA estaba en estado de gracia en la producción (probablemente nunca se superó) y los raps de Raekwon son amplificados por la compañía de Ghostface Killah, ‘Only Built 4 Cuban Linx’ es sencillamente uno de los mejores discos de la historia de la música.

GZA – ‘Liquid Swords’ (1995)

Si desde fuera se podía pensar que Wu-Tang era todo calle y trapis, en esa obra magna llamada ‘Liquid Swords’, GZA demostró que podían ser reflexivos, cerebrales y analíticos… y además que la vida es como una partida de ajedrez.

Incluso a día de hoy, el álbum es absolutamente maravilloso desde la primera hasta la última canción. Si queréis una review más extensa del disco, pasaos por aquí.

Wu-Tang Clan – ‘Wu-Tang Forever’ (1997)

El más y mejor del clan. Un disco doble al que no le sobra ni le falta nada, algo que no es sencillo cuando se incluyen tantos tracks.

El grupo alquiló una mansión en Los Angeles y grabó el disco durante varios meses. El resultado es uno de los mejores discos de la historia del género, a menudo denostado por aquello de «segundas partes nunca fueron buenas». Una frase que aquí se incumple completamente. Un disco genial.

Ghostface Killah – ‘Ironman’ (1996)

El debut de Tony Starks aka Ghostface Killah (junto sus inseparables Cappadonna y Raekwon) sirvió para confirmar algo que habíamos visto en ‘Only Built 4 Cuban Linx’: que Ghost era uno de los mejores rappers del mundo.

El LP es sencillamente sobresaliente de principio a fin: callejero, reflexivo, agridulce, violento e incluso melancólico.

Ghostface Killah – ‘Supreme Clientele’ (2000)

De nuevo se incumple en el clan aquello de «segundas partes nunca fueron buenas». Y es que ‘Supreme Clientele’ es para mucha gente el mejor disco de Ghost y uno de los mejores de los trabajos en solitario de todo el grupo.

Para un servidor está solo un pelín por debajo de ‘Ironman’, aunque quizás lo esté únicamente porque con el álbum de debut vimos por primera vez el auténtico potencial de Ghost. Sea como sea, otra genialidad de ese tipo llamado Dennis Coles.

Ol’ Dirty Bastard – ‘Return to the 36 Chambers: The Dirty Version’ (1995)

Aunque mucha gente recuerda a Ol’ Dirty Bastard (cuyo nombre real era Russell Tyrone Jones) por sus excesos y por su personalidad tan estrambótica, lo cierto es que era un rapper como la copa de un pino.

La crueldad de la calle y la locura de los proyectos pocas veces fue narrada con tanta espontaneidad, fuerza y talento nato como en este ‘Return to the 36 Chambers: The Dirty Version’ de ODB.

Sencillamente genial.

Method Man – ‘Tical’ (1994)

Method Man era el miembro más popular en los inicios del clan, y viendo su trayectoria en el cine y las series puede que lo siga siendo. Lo curioso es que su debut era oscuro, sucio, agridulce, imprevisible y absolutamente genial.

Puede que ‘Tical’ repatee a la primera escucha -en momento excesivamente extraño y experimental-, pero acaba conquistándonos y convirtiéndose en uno de los mejores discos de todos los del clan. Que no es poco.

Gravediggaz – ‘6 Feet Deep’ (1994)

RZA se juntaba con Prince Paul, Frukwan y Poetic para llevar adelante su proyecto más oscuro, sucio y tenebroso. Historias de terror, de asesinos en serie y los peores impulsos del ser humano (junto a unos beats demenciales) en un disco fantástico de principio a fin que funciona casi como un álbum conceptual. Notable alto.

Cappadonna – ‘The Pillage’ (1998)

Cappadonna era sencillamente el emcee favorito de muchos de los miembros del clan, pero no pudo aparecer en el primer disco porque estaba en prisión en aquellos momentos. Eso sí, tras su salida fue integrándose poco a poco hasta ser una de las caras más conocidas.

Aunque su primer disco salió un poco a destiempo (cuando el resto de miembros estaban ya más que asentados) era una completa y clara muestra del talento y la pasión del rapper neoyorkino.

¿Cuál de los discos de Wu-Tang Clan es para ti el mejor de los mejores?