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«Rapera a los 40»: Netflix nos trae el mejor cine indie sobre rap

Por JD Romero / 14/10/2020
«Rapera a los 40»: Netflix nos trae el mejor cine indie sobre rap

No nos engañemos, Netflix es la gran plataforma de contenido audiovisual y -por regla general- se hace con las grandes novedades a nivel mundial. Pero esto también incluye una realidad menos agradecida: gran parte de las películas, series o documentales de Netflix dejan mucho que desear y no descubro nada con ello, es algo que se habla a diario. Normalmente gana la cantidad a la calidad.

Pero en ese batiburrillo en el que -casi- todo tiene cabida de vez en cuando nos encontramos con joyas que, de algún modo, casi podríamos pensar que no encajan con la dinámica general fácil y accesible del catálogo general. El largometraje «Rapera a los cuarenta» (cuyo título original es «The Forty-Year Old Version») es una de esas magníficas excepciones que confirman la regla.

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«Rapera a los 40» es una obra de Radha Blank

Dirigida (y protagonizada) por Radha Blank, la película nos cuenta cómo una profesora de instituto y dramaturga que, en plena crisis de los cuarenta y tras reconocer que nada en su vida acaba de despegar o de parecerse a eso que llaman éxito, decide dedicarse a un mundo que conoce bien: el de la música rap.

Con esta premisa tan, a priori, sencilla, Blank nos regala una cinta indie en modo y forma (dirección, diálogos, uso del blanco y negro…) que se descubre como uno de los mejores films que ha añadido Netflix a su catálogo en mucho, mucho tiempo. No solo hablamos de lo valiente de su propuesta en una plataforma tan conservadora en su status accesible, sino porque es una película en mayúsculas y con todo lo que conlleva la expresión que he elegido.

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Sin darse importancia y con cero tono pretencioso, «Rapera a los cuarenta» es una expresión inmaculada y mayúscula de la frustración artística, del paso del tiempo, del racismo, de la clase media-baja, de la vida en el barrio y de mil cuestiones más. Bajo un tono que se postula como sencillo y accesible vemos una realidad agridulce y sin amplificaciones, lejos de los clichés de las ghetto movies habituales.

Y es que todo parece funcionar en la película de Blank. Una producción sencilla (aunque casi perfecta en todos sus parámetros), que entra de modo bastante fácil y que nos deja ese regusto acidulado, pero también honesto y sincero sobre la reinvención, el paso del tiempo y muchas otras cuestiones tratadas aquí con sumo gusto y equilibrio.

Búscala ya, porque es notable.