Tres películas de Woody Allen para conocer Nueva York

Si tenemos que seleccionar a una serie de genios multidisciplinares de las últimas -muchas- décadas, no puede faltar Woody Allen. Nacido en Brooklyn, pésimo estudiante y destacando desde muy joven en la escritura -y posterior interpretación- de monólogos y chistes, el salto de Allen -cuyo nombre real es Allan Stewart Konigsberg– al cine fue lo mejor que le pasó profesionalmente. Y no solo le afectó a él, también fue lo mejor que nos ocurrió a nosotros como espectadores.

La gran pantalla ofrecía al neoyorkino todo lo que necesitaba para expresarse creativamente e ir creciendo como director, escritor, guionista y actor. De modo que, el hecho de hacerse un nombre y su decepción con los cambios realizados por terceros en «¿Qué tal, Pussycat?», acabaron con Allen teniendo todo el control de sus obras. ¿Qué pasó entonces? Pues que terminó como una de las mayores experiencias cinematográficas de las últimas décadas.

Y es que Woody Allen domina el humor de sal gorda -«El dormilón», «Toma el dinero y corre»-, el romance -«Annie Hall’, «Manhattan»-, el drama -«Interiores»-, el mockumentary -«Zelig»-, la crítica -«Delitos y faltas»-, el cine negro -«Misterioso asesinato en Manhattan»-, el suspense -«Match Point»- y prácticamente todos los géneros.

Pese a poder catalogar cada película dentro de una etiqueta, sin duda lo mejor es que hay un poco de todo eso en casi todas sus películas. Capas y capas -algunas veces en comedias que pueden parecer burdas- de mensaje, grandísimos diálogos y el compendio perfecto entre entretenimiento y dar a nuestros cerebros el lugar que se merecen.

Nueva York a través de los ojos de Allen

Pero hay un elemento que casi siempre es importante en las películas del cineasta, un actor secundario tan protagonista como el primer nombre del póster de cada cinta: la ciudad de Nueva York. La inmensa mayoría de sus películas -hasta que empezó a aceptar encargos de ciudades- están rodadas en la ciudad de los rascacielos y es un contexto tan importante que se nos hizo raro empezar a ver algunos de sus filmes fuera de ahí.

Es por ello que Woody Allen es mayor embajador de la ciudad que el ayuntamiento, cualquier cadena de agencias de viajes y todos los reportajes de televisión que hemos podido ver. Pasear por Greenwich Village es casi como estar dentro de una película del director y guionista, solo falta oír sus neuras e inseguridades y su nervioso tartamudeo.

Hoy me gustaría seleccionar tres películas que muestras tres Nueva York distintas. Podríamos elegir muchísimas más dentro de la maravillosa filmografía de Allen, pero el criterio ha sido tres décadas distintas, tres temáticas diferentes y tres tonos desiguales. ¿Volvemos a Nueva York?

«Manhattan» (1979)

¿La mayor genialidad de Woody Allen? una pregunta difícil. Lo que queda claro es que es una obra de arte atemporal y perfecta en todos sus elementos: historia, guión, fotografía, dirección, actuaciones y banda sonora. Una película en blanco y negro -relataba Allen que así es como mucha gente piensa en la ciudad- para narrar las inseguridades sobre el amor, las reglas establecidas y cómo nos negamos muchas veces a dejarnos llevar. Corazón frente a intelecto.

Todo con un protagonista absoluto: la ciudad de Nueva York, que siempre está ahí como un testigo sobrio, enladrillado que nubla nuestras decisiones y a la vez es un contexto precioso cuando amamos. Imprescindible.

«Delitos y faltas» (1989)

La línea divisoria entre el bien y el mal y la justicia como telón de fondo a una película que nos habla sobre el amor, la monotonía, la clase alta, la intelectualidad, la creación artística y tantas cuestiones que no podemos sino apabullarnos con el talento del cineasta, de nuevo. Y cómo no, Nueva York como protagonista silencioso de los mejores y peores actos.

Una de las mejores cintas de Allen -al menos para el aquí firmante-, quizá ensombrecida por muchas otras que tuvieron más tirón comercial. Una Nueva York más oscura pero una Nueva York existente al fin y al cabo y que Allen conoce mejor de lo que pensamos, ya que se crió en una calle muy humilde de Brooklyn.

«Si la cosa funciona» (2009)

Una cinta mucho más reciente y con Allen como director, escritor y guionista, pero no como protagonista, sustituido aquí por un maravilloso Larry David. Un maduro neoyorkino lleno de manías y tics acaba teniendo una relación con una chica sureña mucho más joven, lo que acabará con una serie de cambios y situaciones tan inusuales como hilarantes en su vida.

Un genial casting marca de la casa para una película sobre los efectos liberadores de la ciudad en muchísima gente -entre otras muchas cosas-. Una película entre el pesimismo, la alegría de vivir, la aceptación del diferente y cientos de mensajes más en una comedia absolutamente divertida y que deja poso, algo también marca de la casa.


Quien también conoce mucho Nueva York, aunque ahora esté en Suecia detenido, es A$AP Rocky. Te contamos los últimos detalles sobre su arresto.

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