«Yo soy Dolemite», la película de Netflix que tiene que ver ya

El caso de Rudy Ray Moore (cuyo nombre real era Rudolph Frank Moore) es el de esos comediantes a los que llega el éxito de sopetón y cuando casi ya han aceptado que este nunca vendría. Caso de Chiquito de la Calzada, por poner un ejemplo fácil y patrio.

Moore fue humorista, cantante, actor y productor, sobre todo con su personaje Dolemite, basado en una especie de proxeneta de comienzos de los setenta con lenguaje soez.

El comediante tuvo un tremendo éxito que incluso le llevó a protagonizar tres películas: «Dolemite», «The Human Tornado» y «The Return of Dolemite», basado ampliamente en humoristas negros con un lenguaje similar como Redd Foxx o el genial Rychard Pryor.

De ese modo, no es de extrañar que Netflix haya querido producir un biopic del artista, poniendo gran parte de la carne en el asador con el protagonismo de Eddie Murphy y los cameos de Snoop Dogg, Wesley Snipes, Mike Epps, Chris Rock o T.I., ahí es nada.

Moore cogió el lenguaje de la calle y lo pasó a los LP’s y al cine

El más que decente director Craig Bewer, responsable de las magníficas «Hustle & Flow» o «Black Snake Moan», se pone tras las cámaras para entregar una de las películas más frescas, atrevidas y comerciales de la plataforma.

Y eso resulta en una cinta tan sencilla como completamente efectiva. Nada es histórico, pedante o pretencioso, pero todo es como debe ser.

La cinta comienza con la mediana edad de Moore mientras este trabajaba en una tienda de discos y prácticamente había perdido toda esperanza de triunfar. La avidez del protagonista hace que vea oportunidades (e inspiraciones) donde nadie más lo hace y tenga ese olfato especial para conectar con cierta necesidad de nicho del público afroamericano.

Hecho esto, el artista pasa del anonimato a ser todo un boom en todo el país (al menos entre las personas de raza negra) y a través del film vemos todo ese cambio y desarrollo de su vida.

De ser un trabajador a toda una estrella del día a la mañana

Sin ser una obra maestra, «Yo soy Dolemite» es un biopic en que cada pieza encaja a la perfección y en la que vivimos a ritmo de funk la montaña rusa en que se convierte la vida de Moore.

Eddie Murphy se echa a la espalda todo el peso de la película de un modo más que digno, y aunque prácticamente haga de alguien parecido a sí mismo, su interpretación merece una mención.

«Yo soy Dolemite» no es solo una más que decente película de Netflix, es todo un homenaje al género blaxploitation y al mundo de los negros en la década de los setenta. Una cinta entretenida, divertida, con un reparto genial y que se pasa como un tiro. Es hora de que pongas Netflix a ritmo de funk.


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