Cinco discos de rap imprescindibles de los 90s

A estas alturas, nadie duda de que los 90s fueron la época dorada del hip hop. Su explosión a nivel mundial y la influencia que comenzó a ejercer en el resto del mundo no ha tenido parangón hasta el día de hoy y, como es lógico, mucho más allá del graffiti, el break o la moda, su mayor expresión fue la musical.

Y es que a lo largo de esta década -y sobre todo en la primera mitad- se definió el hip hop tal como lo conocemos hoy (o tal como lo conocíamos hasta hace poco): samples loopeados, bajos potentes, cajas y bombos agresivos, y letras que mezclaban la reivindicación de la calle y la pobreza con el vacile y la ostentación.

Prácticamente tras ‘Illmatic’ de Nas el hip hop no volvió a ser el mismo. La perfección a la hora de rimar, el detallismo en las métricas y el uso de los recursos estilísticos a un máximo nivel fue tal que la competición hizo que el nivel global del género subiera y subiera. Es tanta la influencia de ese y otros álbumes del momento, que si hacemos un listado de los 50 mejores discos de la historia del rap podremos ver cómo la mayoría pertenecen a una franja de muy pocos años: del 93 al 97.

De ahí que el hip hop en esa época diera el salto de ser una música hecha por y para afroamericanos a una expresión global de frustración, tristeza y también de ostentación. Algo que parece una ironía pero que se sustenta completamente: la pobreza te hace conocer lo duro de sobrevivir en el ghetto y conseguir el éxito te hace probar las mieles de la riqueza. Es por esa razón que la mayoría de LP’s de los años noventa tienen ese compendio entre combativos, de crónica de las calles y también de narración de una nueva vida con dinero, joyas, coches y casas.

Elegir sólo cinco discos de la época más fructífera de la historia del rap es muy complicado y por esa razón este será el primero de tres artículos hasta completar los quince mejores álbumes de este momento álgido a nivel creativo y estético en esta cultura o contracultura. Sin más dilación comenzamos con la enumeración de los clásicos entre clásicos:

Nas – ‘Illmatic’ (1994)

Muy probablemente el mejor álbum de la historia del hip hop. Nas se estrenaba con sólo 17 años con una joya absoluta del género, y no sólo contaba con algunos de los mejores productores del momento, sino que su capacidad lírica se adelantó con creces a su tiempo.

Las líneas de Nas, su tono relativamente pausado pero siempre flotando en el ritmo y su uso de metáforas y paralelismos lo llevaron al Olimpo de la historia del hip hop. Su segundo álbum llamado ‘It Was Written’ es aun más oscuro y complejo y para muchos aun mejor… Pero esa es otra historia.

The Notorious BIG – ‘Ready to die’ (1994)

El legendario Christopher Wallace debutaba con su obra maestra y demostraba por qué su futuro estaba entre los más grandes. Un disco completo, dinámico y ecléctico que combinaba los hits comerciales con rap duro, una mezcla que ingenió el entonces conocido como Puff Daddy y que funcionó para que el disco fuera un éxito y la carrera de Biggie se catapultara.

Letras sobre la calle, el sexo, el dinero y la infancia en un LP que hoy sigue sonando tan fresco como potente.

Wu-Tang Clan – ‘Enter The Wu Tang, 36 Chambers’ (1993)

Y con Wu-Tang llegó la revolución. Un grupo mucho más amplio que el resto (ocho miembros) y que, por si fuese poco, la habilidad lírica de la mayoría de sus integrantes superaba a la media y cuyas producciones (a cargo de RZA) se diferenciaban del resto.

Rimas crudas en ritmos con sampleos de soul agridulce, sonidos spectrum y los famosísimos audios de películas de kung-fu de los setenta, marca de la casa. Wu-tang Clan llegaron para quedarse y su legado es tan grande como conocido su logotipo.

Snoop Doggy Dogg – ‘Doggystyle’ (1993)

Apadrinado -y producido- por Dr. Dre en su llegada a Death Row, el debut del entonces conocido como Snoop Doggy Dogg es sin duda uno de los mejores discos de la historia del rap. Sonido gangsta rap y g-funk al 100% en el que Snoop se desliza con una soltura pasmosa con un flow sobresaliente.

Letras sobre el estilo de vida gangsta, los trapicheos, el sexo y el dinero en un disco con mucho vacile que sigue sonando tan dinámico, divertido y duro a momentos como el primer día.

Tupac – ‘All Eyez On Me’ (1996)

De nuevo bajo el sello del mafioso Suge Knight (Death Row) se editaba otro de los mejores discos del género. Tupac grabó ‘All Eyez On Me’ a caballo entre la cárcel y el estudio -durante sus permisos carcelarios- y acabó sacando a la venta una obra maestra en forma de disco doble.

Un LP lleno de hits, himnos callejeros y temas sentimentales en los que el rapero abre su corazón y que sigue sonando inspirador y revelador. El alma torturada de Tupac Shakur en todo su esplendor; en unos momentos eufórico, en otros desgraciado, y en muchos aterrorizado (‘Only God Can Judge Me’) por el estilo de vida que estaba llevando.

No en vano fue tiroteado muy poco después de la salida del álbum. Su vida acabó y su leyenda comenzó para siempre.


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