¿Es ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’ el mejor disco de Kanye West?

Cuando pensamos en Kanye West en estos momentos lo hacemos bajo tres prismas. El primero que al casarse y procrear con -muy probablemente- la mujer más popular del mundo todo su trabajo (léase música, diseño de moda y cualquier cosa en la que quiera introducirse) queda en un segundo plano. La segunda cuestión es que parece un hecho objetivo -o al menos lo es desde la subjetividad del aquí firmante- que su música ha dado un bajón de calidad considerable, puede que por perder su esencia queriéndose adaptar a los sonidos más de moda o porque ha dejado con la edad parte de su chispa por el camino. El tercero y último son sus constantes polémicas, la más destacada su apoyo a Donald Trump, gorra de ‘Make America great again’ inclusive.

Pero a pesar de que al mirar estos días a West vemos a alguien de la farándula que parece haber perdido el norte y cuya música ha pasado a un tercer o cuarto plano, no debemos olvidar que este tipo no hace mucho fue un productor revolucionario, que enmendó la carrera de diversos artistas y que sacó a la venta discos en solitario absolutamente brillantes. Entre ellos muy probablemente el mejor de todos ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’, en el año 2010.

¿Qué tiene ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’ que lo hace un must?

Pero, ¿por qué éste álbum es a grandes rasgos el mejor de la carrera de Kanye? Quizás por ser fiel a las bases de lo que mejor sabe hacer el artista (samples de todo tipo como cimiento de cada canción, siempre con el soul o gospel como prioridad) pero dando un pasito más allá en la utilización de instrumentos y colaboraciones y saliéndose de los esquemas más previsibles del rap pero sin desvariar para mal, cosa que sí hizo más adelante.

‘Power’, ‘All of the Lights’, ‘Monster’, ‘So Appalled’, ‘Devil in A New Dress’, ‘Runaway’, ‘Lost in the World’ o ‘Who will Survive in America’, la lista de obras maestras del disco es casi el álbum al completo. Una joya ecléctica en la que vemos influencias del rap más clásico pero tambien del rock, pop, funk, gospel y la música electrónica y en la que colaboraron como productores invitados RZA (Wu-Tang Clan), Jeff Bhasker, No ID y Mike Dean, ahí es nada.

‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’ vendió medio millón de copias físicas en su primera semana y fue el último disco del artista en recibir críticas magníficas tanto de los medios profesionales como de los fans anónimos de la música. Un álbum que alumbraba al que muy probablemente era el mayor genio de la música en aquel momento y del que esperábamos más obras magnas en el futuro, cosa que no fue así nunca más.

Hasta este disco, Kanye había hecho lo que más le gustaba y con esa mezcolanza de géneros (que va desde Mobb Deep a Michael Jackson) él marcaba el camino musical a seguir en la música negra norteamericana. Pero en el futuro hizo justo lo contrario; intentar imitar los sonidos más básicos, sencillos y a la moda del resto y la música del de Chicago acabó perdiendo su alma, el interés de gran parte de la población y su figura se acabó diluyendo entre jóvenes con tattoos en la cara y revistas del corazón.

¿Volverá Kanye alguna vez lo más alto musicalmente? (Aunque, para ser honestos, en 2015 él mismo aseguraba que este disco no era el mejor que había hecho. ¿Entonces cuál es, Sr. West?)


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