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‘Nastradamus’: aquella primera gran decepción de Nas

Por JD Romero / 13/02/2021
‘Nastradamus’: aquella primera gran decepción de Nas

Nas (nacido como Nasir bin Olu Dara Jones en el barrio de Queens en 1973) se dio a conocer en la escena de la mejor de las maneras posibles, pero también de la que le generaría más presión: editando —siendo casi un adolescente— ‘Illmatic’ en 1994. Como todos sabemos, el disco de debut de Nas está considerado el mejor disco de la historia del género rap. Casi nada.

Aunque las opiniones sobre las creaciones artísticas son tan subjetivas como personales, lo cierto es que (aunque consideres que ese podio no pertenece al primer LP de Nas) el disco es tan absolutamente maravilloso de principio a fin que es una completa obra maestra.

Podemos compararlo si queremos con el primer disco de Wu-Tang Clan, el primero de Dr. Dre, el ‘Doggystyle’ de Snoop Dogg, el ‘Ready to Die’ de Notorious BIG, el ‘All Eyez On Me’ de Tupac Shakur o con ‘The Blueprint’ de JAY-Z. ‘Illmatic’ siempre aguanta el tipo.

¿Por qué en aquel momento ‘Nastradamus’ supuso una gran decepción?

Y para añadir más leña al fuego de la presión de la industria y los fans, ‘It Was Written’ —el segundo LP de Nas— fechado en 1996 era casi tan bueno como ‘Illmatic’. Aunque el single ‘If I Ruled The World’ (junto a Lauryn Hill) pudo confundir a algunos críticos no especializados con el sonido general del trabajo, lo cierto es que el disco es completa y enteramente maravilloso.

Tanto es así que para muchos (aunque un servidor siempre ha dudado en cual es realmente el mejor disco de Nas) como Schoolboy Q o Royce Da 5’9 opinan rotundamente que el segundo álbum del de Queensbridge supera a ‘Illmatic’.

De nuevo y tal como empezábamos el artículo: cuando se trata de arte (y la música es una de las mayores y más completas representaciones artísticas) todo es bastante subjetivo, personal, cambiante y depende del momento emocional y vital de cuando le demos al play al disco. Aunque lo segundo es otra —y complicada— historia.

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Dicho todo lo anterior, Nas entró en el negocio del rap por la puerta más grande posible. Pero no tardaría mucho hasta que empezó a decepcionar levemente a sus propios fans. No nos engañemos, el neoyorkino siempre ha rapeado como nadie (probablemente, y junto a Biggie, es el mejor de todos los tiempos), el problema viene con la elección de los beats y con las —suponemos— presiones de las discográficas.

Me refiero a ‘Nastradamus’ (1999), el cuarto álbum de Nas y el primero decepcionante para mucha gente. Aunque para entender todo ello quizás deberíamos entender el contexto —aunque ello no lo justifique— con un género rap haciéndose mundialmente viral con gente como Puff Daddy y Bad Boy Records y el R&B proyectando estrellas un día sí y otro también.

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Fuere como fuere, el cuarto álbum de Nas era demasiado accesible en lo musical, quizás contentando al público mayoritario (que era lo que suponíamos que quería su discográfica: Columbia Records) y descolocando a los fans del rap.

Canciones como la que da nombre al álbum o el single ‘You Owe Me’ (con Ginuwine, muy a la moda en aquel momento) eran líquidos, comerciales y fáciles. Es decir: justo lo que no queríamos en Nas, que era una de las grandes voces de la calle en Nueva York.

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Si buceamos por el álbum, descubrimos cosas como ‘Shoot Em Up’ (producida por Havoc, de Mobb Deep) o ‘Come Get Me’ (producida por DJ Premier, de Gang Starr).

Es decir: hay gemas en un disco que fue proyectado —y que en gran parte era así— como un acercamiento de Nas al gran público.

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Pasó el tiempo y nos hicimos a ese compendio en el que Nas hacía felices al público más mayoritario y a su vez al rap más exigente en una dinámica entre comercialidad y el sonido más callejero que hemos aceptado con naturalidad.

Pero claro, era la segunda mitad de los noventa cuando salió ‘Nastradamus’, y algunos aún queríamos aferrarnos a un sonido callejero que acabaría (con perdón de los chicos de Griselda, Roc Marciano y algunos otros) casi por desaparecer.

Así es la vida.