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La historia de la obsesión con el oro y las joyas en el rap

Por JD Romero / 21/02/2021
La historia de la obsesión con el oro y las joyas en el rap

Si escuchas rap (o incluso si no lo has hecho en tu vida) te habrás dado cuenta de la obsesión por las joyas y el oro de la inmensa mayoría de los artistas del género. Una fijación que ha sido clonada (o heredada) por el trap, el reggaeton y cualquier otra música que se considere urbana y que beba del rap tan directamente, aunque sea de modo superficial.

Artistas como Slick Rick, Ghostface Killah, JAY-Z, Nas, LL Cool J, Birdman, DJ Khaled, Quavo, T-Pain, Takeoff, Gucci Mane o Drake son —o han sido— habituales de llevar piezas de joyería tan caras que podrías vivir gran parte de tu vida sin trabajar si te dieran su valor económico.

De hecho, es tan inherente el uso de joyas caras por los rappers que ni nos planteamos que es desproporcionado llevar algo en el cuello que puede valer medio millón de dólares. Lo hemos interiorizado como si nada, pero si lo pensamos fríamente es una barbaridad.

¿De dónde viene ese amor eterno por el oro y las joyas en el rap?

En realidad, no es diferente de los empresarios que se sienten obligados a llevar vehículos de tal valor para reflejar un status que les haga relacionarse con quienes quieren, o del mármol negro de la torre Trump en Manhattan. O quizás sí, para eso vayamos al principio.

Para comprender esta obsesión con la joyería debemos irnos al comienzo y entender dos cosas: una, que cuando se presupone que eres pobre y la sociedad te ha dado a entender que serás un perdedor de por vida quieres demostrarle al mundo que no lo eres. La segunda es que el rap proviene de un contexto tan complicado, miserable y cercano a la venta de drogas y al proxenetismo que la viralización de la joyería era lógica porque no podías meter el dinero en el banco.

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No existe nada que pueda demostrar más tu status económico (y que puedas llevar del cuello o la muñeca) que una cadena de oro o cualquiera de sus variantes (oro blanco, platino, diamantes…).

Por otro lado, si te has criado viendo cómo los que só prosperaban en tu contexto (esos traficantes o proxenetas mencionados) llevaban oro, automáticamente tu cerebro hará la relación y casi no verás que haya otra manera de proyectarse exitoso que haciendo justo lo mismo.

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De hecho, está tan arraigado, que rappers como JAY-Z que son artistas y empresarios del máximo nivel, embajadores de la ONU y que se sientan a dar conferencias para Forbes , siguen llevándolas y aun bastante gruesas y llamativas.

No solo están absolutamente enraizadas, sino que ya forman parte de una estética hiperbólica que retroalimenta todo lo demás. Ya no importa si fue antes el huevo o la gallina.

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Es por ello que por mucho que evolucione el rap hasta diluirse en su mínima expresión (caso del trap según la humilde opinión de este servidor), el oro seguirá estando ahí. Ya no se trata solo de status o de tener una inversión segura en tu cuello, sino de formar más parte de la propia cultura que el saber rapear bien, el escribir buenas letras o el tener mejor beat.

El oro y las joyas representan para los nuevos artistas lo fácil, el identificar una cultura por su parte superficial y no por la parte artística, explosiva y combativa. Y eso sí que es triste. 


Gran culpable de toda esta superficialidad y reduccionismo podría ser Diddy, no te pierdas esta reflexión sobre su influencia con Bad Boy Records.