Analizamos ‘I Wanna Thank Me’, el esperado último álbum de Snoop Dogg

A estas alturas, cualquiera que esté en este mundo sabe que Snoop Dogg (antes Snoop Doggy Dogg) es toda una leyenda del rap, estrella en el paseo de la fama de Hollywood incluida.

Y lo es no sólo por haber parido ‘Doggystyle’ (uno de los mejores discos de la historia del género) en 1993 junto a Dr. Dre, sino también por haber sido capaz de crearse un personaje ampliamente diferenciable trazado con mucho vacile, afición a la marihuana, influencias de los pimps y muchas más características.

Un personaje que, cuando uno investiga un poco (en documentales y entrevistas) sobre su vida privada, se da cuenta de que el tipo lleva una vida mucho más normal (dentro de lo que su trabajo le deja) de lo que parece, aunque eso es otra historia.

Por todas esas razones, cada disco nuevo de Snoop es ya un evento. Al fin y al cabo no solo se trata de un tipo cuya imagen ha trascendido con creces el gangsta rap del que procede convirtiéndose casi en un icono pop, sino que no debemos olvidar que su talento para el rap es objetivo.

Su flow, su facilidad para los rapeos tipo freestyle y su característica (y suave) voz hacen que siempre tengamos interés en su nuevo disco, aun sabiendo que muy probablemente sólo se acerque de lejos a sus mejores piezas musicales del pasado.

Snoop vuelve a ilusionarnos con ‘I Wanna Thank Me’

De esa manera, nos acercamos a ‘I Wanna Thank Me’ con interés pero con cautela, y nos acabamos llevando una grata sorpresa.

Se decía que a estas alturas de su carrera, Dogg quería acercarse a sus inicios, y más que eso descubrimos que coge un poco de aquí y allá de los mejores momentos de su vida musical. Gangsta rap (poco), soul, funk, reggae, sonido sureño y devaneos con lo más actual conforman un álbum melódico y accesible que denota un estado de ánimo positivo en la vida del artista y que tiene su cumbre precisamente en ‘Wintertime in June’, junto al fallecido Nate Dogg.

‘One Blood, One Cuzz’, old school y con mensaje, las reminiscencias de ‘Let Bygones Be Bygones’, la apología de la marihuana en ‘Take Me Away’ junto a Wiz Khalifa, «Do It When I’m In It» (producida por el icónico Jermaine Dupri) o ‘So Misinformed’ junto al rey del storytelling Slick Rick son algunas de las razones de peso para darle una oportunidad (y varias) a éste álbum.

Snoop Dogg ha vuelto y ha superado su propio handicap: hacer un álbum musicalmente relevante mucho más allá de su híper reconocida imagen.

Un disco con valor musical por sí mismo en una longeva pero irregular carrera que incluye un disco sobresaliente, otro notable y muchos otros con sólo destellos de un talento tan activo en número como demasiadas veces desaprovechado. Ha vuelto el de Long Beach demostrando que más se sabe por viejo que por diablo.


Seguro que a Snoop Dogg le encanta la película «New Jack City»: ¿no la conoces aún?

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