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El Trap Español es más Vaporwave que Windows 95

Por Eduardo Naudin / 22/10/2017
El Trap Español es más Vaporwave que Windows 95

Windows 95, renders en 3D, figuras geométricas, Gameboy y PSX, palmeras, cyberpunk, atardeceres en VHS, delfines, benzodiazepinas, kanjis, bustos grecolatinos, tipografías random e s p a c i a d a s, composiciones armónicas  y colores pastel. El Vaporwave es una música profundamente estética que, desde la abstración post-irónica, traduce el desencanto de los sadboys, una generación que habita en los márgenes del insomnio norteamericano.

Nos hallamos ante un artefacto estético-musical con una narrativa anticonsumista, pero, a diferencia de la mayoría de movimientos culturales con discursos parecidos, no invita a combatir la frustración que genera la pérdida de certezas de las sociedades contemporáneas, sino que nos instala en una especie de parálisis nostálgica. El Vaporwave es la nube donde descansa el nihilismo millennial. Y funciona de un modo orgánico: es música, estética, actitud. Una mirada al pasado desde el futuro.

A estas alturas ya te estarás preguntando -muy indignado tú, lector de The Medizine- esto del Vaporwave ¿qué cojones tiene que ver con el trap? Pues bastante hijoputa. Pero antes de profundizar en esa cuestión, me gustaría advertir que aquellos que esperen una profusa base de datos, con fechas, antecedentes, discos… No van a encontrar muchas de esas referencias en este artículo. De hecho, una de las enseñanzas del Vaporwave es que cosas como las autorías y los registros son elementos de una cultura de consumo anacrónica que nos desenfocan de la esencia de un (anti)producto puro y atemporal. El Vapor merece una inmersión más apasionada que rigurosa. La única pista que arrojaré desde esta tribuna es el grandioso disco ‘MACINTOSH PLUS’ de Vektroid, puesto que, como diría el filósofo de moda Piqué, «con él empezó todo».

ESPAÑA

Ramón García es Vaporwave. Fuente: Grey Trash – グレーゴミ

A pesar de ser un movimiento que arranca en 2011 en Estados Unidos, en España se ha empezado a crear comunidad desde hace 2-3 años. En este país nuestro en el que las cosas van tan despacio, el único movimiento cultural relevante que ha tenido la osadía intelectual de tontear con el Vaporwave ha sido el trap.

Entre los primeros videoclips de Pxxr Gvng –adalides de la escena en casi todo– encontramos joyas escondidas como ‘PXXR PEOPLE X MOJO JOJO’  o ‘Cute’ de Yvng Beef y Ms Nina. ‘El Infierno de tu Gloria’ también tiene una base muy vapor. Pedro La Droga es militante reconocido y tiene varios temas contaminados por las ondas vaporosas. En las performance de Cecilio G encontramos mucho de esa post-ironía virtual. Y Pimp Flaco, con ‘Sí o no?’ , se marcó uno de los mejores videoclips de la historia de la música en castellano con una clara influencia de esta nueva forma de arte posmoderno. Además, en su momento también os hablamos de MARIASIOKE y de cómo estaba haciéndose un hueco en la escena, con una propuesta claramente influenciada por el movimiento Vaporwave.

Yvng Lean, figura aglutinadora entre Trap y Vaporwave. Fuente: J a j a j a 憂鬱

Pero, ¿por qué gente como Pedro La Droga, la Pxxr, Cecilio G o Pimp Flaco asumen iconografía y sonidos Vaporwave? Los motivos, más que narratológicos, se encuentran en la superficie y el contexto. Trap y Vaporwave. Vaporwave y Trap. Ambas son propuestas artísticas espontáneas, nativas digitales, post-irónicas, horteras y sofisticadas, formalmente lánguidas, y que apelan a una generación que fabrica su identidad en el underground virtualizado. Simplificándolo mucho, podríamos decir que los nuevos traperos españoles son nihilistas activos: putas, drogas, dinero, conductas autodestructivas… Mientras que los sadboys –nihilistas pasivos– dormitan bajo el acogedor techo de Internet. Dos sujetos socio-culturales a los que les han robado los sueños, pero que no esperan que nadie se los devuelva.