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Opinión

Del bling bling al bang bang: ¿merece la pena salir del barrio?

Por N. Warrior / 03/11/2022
Del bling bling al bang bang: ¿merece la pena salir del barrio?

¿Os lo podéis creer? Ha vuelto a pasar. Otra vez. Otra vez se nos va un artista al que todavía le quedaba muchísimo por dar antes de tiempo. Otra vez el desgarro en el alma, otra vez la pena, otra vez la escena conmocionada, otra vez la gente buscando culpables y señalando con el dedo, otra vez las noticias, otra vez los vídeos y fotos de una escena que no tendríamos que ver jamás.

Takeoff, el miembro más joven de Migos, ha sido asesinado a tiros delante de Quavo, su propio tío. Por una discusión de lo más estúpida. De lo más absurda.

Cuanto más lo piensas, menos sentido tiene.

Y es trágico per se, cómo no va a serlo, pero lo que es verdaderamente terrible es que este es solo el último caso de este tipo del que hablamos este año y los anteriores. En otras palabras: ya van demasiadas veces que el titular se repite.

Quiero ver a más hombres negros con el pelo gris. Haciéndose mayores y más sabios. Tengo el corazón roto por la continua necesidad que tenemos de publicar «descansa en paz» porque la violencia se ha llevado a otro más de los nuestros. Pero aquí estamos, que descanses, Takeoff.

Es inevitable pensar en el impacto emocional que esto tiene para tanta gente. Pensar en cómo afectará a sus familias y seres queridos, a sus colaboradores, a la escena en general y a los fans en particular. Pensar que se vuelve a repetir la historia de alguien que consiguió salir del barrio y se fue al otro solo de la forma más injusta y repentina. ¿Acaso se puede estar preparado para eso? ¿Acaso deberíamos acostumbrarnos a que esto siga pasando?

Sin pensar mucho vienen fácil a la cabeza XXXTentacion, Nipsey Hussle, Young Dolph, PnB Rock, Pop Smoke, Trouble, King Von, Jimmy Wopo, el mismo Takeoff… ¿No son demasiados? Y esos son solo los que vinieron «sin pensar mucho», es decir, que no fueron los únicos, por desgracia.

¿Para qué salir del barrio si cualquiera te puede mandar al otro por la tontería más grande?

La violencia no es nada nuevo de este siglo para el rap ni la cultura hip hop, ya lo sabemos todos. Perdimos a Pac y a Biggie en los 90s y eso marcó la historia para siempre. La calle, las drogas, los trapis, las bandas, la inseguridad… A ese clima han tenido que enfrentarse muchos artistas en su día a día, y así lo han reflejado de forma más o menos honesta en sus letras. Algo que, por desgracia, hay quienes usarán para decir que incitan así a que esas mismas situaciones se repitan.

Como si tuvieran ellos la culpa de que el barrio esté como está. Hasta en España ocurre, podéis preguntarle a Morad.

Como mínimo, y esto es algo de lo que de momento sí podemos enorgullecernos y ojalá así sea siempre, aquí no perdemos a nuestros artistas porque alguien ha querido robarles las joyas, entrar en sus casas, o discutido con ellos aleatoriamente. Lo que supongo que demuestra, aunque sea solo en parte, que la violencia no es inherente al rap como tal, sino a una sociedad en el que las armas se compran en el supermercado y con demasiada facilidad.

Evidentemente también tienen mucho que ver otros factores como la pobreza, las desigualdades sociales y la condición humana como tal. Pero bueno, por no disparar –valga la redundancia– en demasiadas direcciones, y centrarnos en el point.

Tras la muerte de PnB, Nicki recordaba al resto de artistas y a todo Twitter en general lo importante que es mantener ciertas cosas en privado. Como, por ejemplo, la ubicación donde está uno. Es un poco triste que así sea, si lo piensas, aunque siempre es mejor tener cuidado y no exponer datos personales en internet (y dónde estás es un dato muy personal, obvio).

Después de lo de Pop Smoke, de ninguna forma nosotros como raperos ni nuestros seres queridos deberíamos seguir publicando la localización de nuestro paradero.  ¿Por enseñar gofres y pollo frito? Fue un placer trabajar con él. Condolencias a su madre y familia. Esto me pone enferma.

Es irónico que la misma sociedad que te vende el sueño de que puedes llegar todo lo lejos que quieras si luchas, te permita conseguirlo y luego te lo arrebate sin más. De la nada, al bling bling, al bang bang.

Una demostración –que hubiéramos preferido ahorrarnos– de que ni la fama ni el dinero te aseguran tu sitio en este mundo, pero también de que tenemos mucho que evolucionar todavía. Que no tiene sentido que sea tan fácil que te arrebaten la vida, y verlo continuamente en artistas de primera línea es desgarrador. Claro que merece la pena salir del barrio, pero lo suyo es que puedas volver siempre que quieras, aunque sea de visita. Pero, quién sabe, igual es verdad eso de que «el mundo es un barrio» .

Me encantaría cerrar esto con un mensaje esperanzador, de luz y paz hacia la escena o la cultura, decir «seguro que esta es la última vez que pasa». Y de verdad, de verdad, yo tengo y pongo fe en que así sea. Sin embargo, solo se me viene a la cabeza una foto que subió el otro día Dano para resumir la amarga sensación que deja tener que vivir esto una vez más:

Cuidaos mucho, pls.


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